¡Están hablando del porro! - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

¡Están hablando del porro!

"Tratame bien" no sólo pone sobre la mesa las miserias de una familia disfuncional. También abre las puertas para que la despenalización de la marihuana sea conversada y debatida.

Es innegable que "Tratame bien" es uno de los grandes lujos y orgullos de la televisión argentina en esta temporada 2009 invadida por mediáticos y peleas de vedettes de bajo calibre. Pero más allá de los elogios que el unitario del Trece levanta entre los televidentes y la crítica, la ficción toca temas difíciles de sobrellevar pero que no dejan de ser cotidianos.

En el episodio de anoche, uno de los focos de conflicto estuvo centrado en la despenalización y el uso recreativo de la marihuana. La situación se dio cuando José, el personaje de Julio Chávez, encontró en la habitación de su hijo "tres plantitas de faso".

Enseguida puso el grito en el cielo: lo acusó de narcotraficante, se mantuvo en una postura indeclinable y demonizó a la planta como mucha gente hace usualmente. José estaba invadido por la bronca, molesto por saber que su hijo tiene costumbres que van al margen de la ley.

Por su parte, Damián (el hijo de José, interpretado por Martín Slipak) intentó defenderse afirmando que la nueva legislación le permite tener hasta 3 plantas, que practica el auto-cultivo para, precisamente, no poner su integridad física en juego al comprar marihuana en lugares peligrosos.

Pero a tal punto mantuvo el realismo "Tratame bien" que por más que el chico estaba convencido de sus argumentos, terminó destruyendo los arbolitos ante la atenta mirada de su padre. Podrán ser muy disfuncionales, pero la autoridad del padre sigue pesando.

La última cuestión del conflicto posiblemente haya sido la bandera que cada uno decidió levantar para defender su causa. José le preguntó a Damián por qué fumaba porro. Sin inmutarse, el adolescente lo miró a los ojos y afirmó que no lo hacía por estar deprimido o tapar alguna angustia, sino porque lo tranquilizaba, porque le gustaba, porque lo disfrutaba, dejando a la vista su principal argumento: el derecho que cada uno tiene sobre su cuerpo.

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