¿Me atrevo a ser feliz? - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

¿Me atrevo a ser feliz?

Si la felicidad está hecha de pequeños momentos, ¿el resto del tiempo es infelicidad más terrible? Por Claudio María Domínguez.  

Amigos del alma, s e dice que la felicidad está hecha de pequeños momentos. ¿Qué es entonces el resto del tiempo? ¿la infelicidad más terrible?¿la rutina más agobiante? ¿el sinsentido?

No. No es así. Hay sí, momentos fuertes y elevados de extrema felicidad; el resto del tiempo, que no necesita llegar a esos picos, debe ser de extrema armonía. Los seres evolucionados, los seres divinos que nos acompañan y enseñan en este camino de despertar espiritual, nos reclaman que seamos felices TODO el tiempo. En cualquier circunstancia.

Esa es la única alternativa real: la felicidad es simplemente ser consciente de quién sos. Conciente de tu divinidad. Saberte destinado a la plenitud. Nos merecemos ser felices porque la felicidad es nuestro destino, la felicidad es nuestra naturaleza, la felicidad es nuestra obligación, la felicidad nos llama permanentemente.

Sai Baba dice que el significado interno de la permanente búsqueda de la felicidad reside en que la naturaleza misma del hombre es dicha. Somos encarnaciones de la felicidad. Si un hombre se siente feliz es simplemente porque se trata de su condición natural.


La felicidad siempre estuvo en nosotros y ya es hora de recuperarla.

Pero ahora ¡ya! Espiritualidad práctica, no dentro de diez años.

Basta de hacer un curso durante años para aprender a saludar, años más para aprender a sonreír, años más para atreverse a salir a la calle con la cabeza alta... ¡la vida es aquí y ahora! La vida se te va en un minuto, o en un minuto te la ganás para siempre. Nadie es responsable de tu felicidad o de tu infelicidad, sólo vos sos responsable de lo que pasa en tu vida .

Este es el momento justo.

Atrevete a dar el primer paso. Deja de mirar para afuera y preguntate:


¿Quiero realmente ser feliz?


¿Me atrevo a dar los pasos que conducen a la felicidad?


¿Me atrevo a tomar esa bendita decisión, esa temible decisión, esa jugadísima decisión que es SER FELIZ?

Hasta estos días amigos divinos. Gracias por existir.

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