El lado amable de Cordera - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El lado amable de Cordera

El líder de Bersuit mostró en La Trastienda las canciones de su disco "Suelto", en un show para prensa e invitados. Es la otra cara del desborde y la pachanga bersuitera.

En pleno anochecer del martes, la cara visible de Bersuit estrenó en público su perfil solista. Fue en La Trastienda, cuando un Gustavo Cordera de jeans y remera negra salió a escena abrazado a una guitarra y junto a sus nuevos compañeros. El showcase de una hora para la prensa sirvió para presentar en sociedad Suelto, el disco que marca su debut. Nada de bardo o piyamas, entonces. Las letras de las flamantes canciones dejaron otras impresiones flotando en el ambiente: "Los sentimientos más profundos son más suaves".

En una de las mesas más cercanas al escenario, sentados entre familiares y amigos del músico, se ubicaron sus compinches Oscar Righi y Germán Cóndor Sbarbati. El guitarrista y el vocalista de Bersuit colaboraron en el álbum, el primero como productor y multiinstrumentista y el segundo como director y arreglador de los coros. Convertida en una especie de living amable en el que se bebió cerveza y se comió pizza, la sala quedó a oscuras a las 20 clavadas, cuando Cordera y los suyos ocuparon sus puestos para dar comienzo al mini-set con Aprendí a esquivar.

La energía "femenina" a la que alude Gustavo Cordera a la hora de ilustrar su presente artístico, quedó efectivamente reflejada sobre las tablas con el cupo femenino del grupo: Licina Picón en teclados y Stella Céspedes, Cecilia "Meni" Sbarbati (hermana del Condor) y Daniela González en coros. El equilibrio de géneros de la formación también contó con el aporte de Daniel Buira (ex Los Piojos y actual La Chilinga) en batería y percusión, Pepe Oreggioni en bajo, y Martín Pomares, Marcelo Predacino y Chacho Piriz en guitarra.

Con un antiguo espejo de pie a sus espaldas, el cantante saludó a los presentes después del aire de bossa de Aprendió a volar y de la balada confesional Almas armadas. Después de admitir que la situación le generaba cierta "timidez", anunció: "Tengo la grata noticia de que me siento vulnerable y frágil ante la mirada de ustedes. Y eso me hace pensar que voy por el buen camino".

"Por un te quiero me la juego a morir", cantó en Me la juego a morir. Y el primer corte del disco fue acompañado por el coro improvisado que llegaba desde las mesas. "Nos vamos a tomar el atrevimiento de versionar una canción que tiene 21 años", advirtió Cordera, antes de una relectura "playera" (sic) de Mi caramelo de Bersuit. Más tarde vinieron Mensajera y Confío, que cerraron un recorrido casi completo por los temas de Suelto y redondearon la imagen sensible, intimista y pop de su autor.

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