Un nuevo ídolo pop anda suelto - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Un nuevo ídolo pop anda suelto

Anoche fue la última gala de Operación Triunfo, y Cristian se terminó consagrando como campeón.  Un nuevo producto que la televisión cede muy amablemente a la música

Con más de 400.000 votos, la gente eligió como ganador de "Operación triunfo" a Cristian, un gauchito con cara de "buenote" que es soñado por todas las madres para novio de sus hijas.  Le ganó en la final a Gabriel, y ambos habían dejado en el camino más temprano a Agustín y, anteriormente, a Johana.

No faltó nada en la gran gala final de "OT".  Marley, con las emociones a flor de piel, estaba exultante, tirando chivos y elogios por igual.  Los cuatro finalistas, Agustín, Cristian, Gabriel y Johana cantaron dos temas cada uno y después se dio paso al show de la ansiedad, los recuerdos y los votos telefónicos.

Por supuesto, los móviles desde los lugares de origen de los finalistas estuvo presente; en Salta y Mendoza se veían muchas personas sosteniendo banderas para alentar a su coterránea,  No pasó lo mismo con el móvil de Córdoba, que vaya a saber uno si fue por la Gripe A o por el frío, pero sólo pudieron juntar un par de docenas de fanáticos, por lo que no pudieron mostar ningún plano general para que no quede en evidencia el ausentismo esperado.

El marco emotivo de la noche vino de la mano de un hijo pródigo del ciclo: Claudio Basso volvió después de dos años de ausencia a los escenarios, y eligió volver a las mismas tablas que lo vio nacer.  Basso rememoró el accidente que tuvo en 2006, cuando estaba a punto de lanzar su tercer disco.  Pero intacto e impecable, se lo vio cantar de nuevo como un jilguero.

El que se recibió de llorón fue Juan Alberto Badía, que cuando le tocó el turno para elogiar a los finalistas se le quebró la voz a los 15 segundos y entre gimoteos le pasó factura a Telefe por dejar de lado la "granhermanización" de "OT".

Fue precisamente este detalle lo que más ruido hizo con respecto a la primera gala de "Operación triunfo".  Anoche los cuatro finalistas sólo se tiraron con flores uno a los otros.  Se trataron de "hermanos", y el encierro terminó cultivando amistades impensadas para ellos y para todos.

Pensar que en un principio, con la famosa "granhermanización" de "OT", el objetivo de Telefe era que los participantes se saquen los ojos.  Un tiro que les salió por la culata pero que supieron enderezar el rumbo a tiempo para que "Operación triunfo" continúe siendo ese semillero para todos aquellos que tienen el extraño sueño de ser estrellas del pop.

TE PUEDE INTERESAR