Preservativos de cuero - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Preservativos de cuero

Una mirada sobre la larguísima historia del condón: desde los hechos con vísceras de animales hasta la llegada del látex.

Otro feriado, otra historia para conocer mejor los adminículos a los que tan bien nos tiene acostumbrados la vida moderna. ¿Qué sería de nosotros por estos días sin los preservativos? Sí, protestamos contra ellos, pero bien que nos facilitan los placeres.

Imposible saber quién fue su inventor porque su origen se remonta a cientos de años antes de Cristo. Los griegos usaban unos hechos con intestinos de cabra, los chinos, dicen, los fabricaban con papel de arroz. El objetivo era prevenir el contagio de enfermedades más que utilizarlo como método anticonceptivo. De hecho no resultaban muy efectivos para evitar el embarazo.

La medicina le adjudica a Gabrielle Fallopio su hallazgo, con el propósito de evitar la propagación de la sífilis que hacía estragos en el siglo XVI. El recomendaba enfundar el glande con una tela de lino fino. En esa época, cuando no había nada parecido al látex, también se conseguían de tripas de animales, de caparazones de tortuga, de cuero y de vejigas de peces.

Los más antiguos que se encontraron, y que fueron expuestos en el Museo Británico de Londres en 2000 datan de los siglos XVI, XVII y XVIII. Están hechos de intestinos de animales, cocidos en un extremo, provistos de un piolín para ajustar en el otro y, aparentemente, el material resulta casi tan finito como los de látex que usamos ahora. Sin embargo son bastante más angostos que la medida estándar de nuestros días. Los historiadores piensan que eran muy caros, los compraban principalmente hombres que frecuentaban prostíbulos y los utilizaban más de una vez. Una de las hipótesis es que antes de ponérselos los sumergían en leche tibia para ablandarlos.

Lo cierto es que no fue hasta el siglo XVIII que se le reconoció al preservativo su potencial como método anticonceptivo y no sólo como barrera para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Para 1870 apareció el primer condón de caucho, un material bastante grueso y seguramente incómodo, lavable y reutilizable. En 1930, con el desarrollo del látex, las condiciones tecnológicas estuvieron dadas para la fabricación del condón más o menos como lo conocemos, pero no fue hasta 1950 que se comenzaron a fabricar los preservativos descartables. Sin embargo, gracias a la creación de la píldora anticonceptiva, en los 60 la popularidad del preservativo decayó y recién en los 80, con la aparición del HIV su uso volvió a resultar vital.

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