Boris Becker tiene las cartas marcadas - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Boris Becker tiene las cartas marcadas

El ex número del tenis mundial se hizo profesional de poker. "Necesitaba mayor concentración y este juego me la dio", dice. Pronto estará jugando en Argentina. Sin raquetas, eso sí.

Frialdad, cabeza, audacia . Y sí, por qué no, también algo de suerte necesitará el alemán Boris Becker si aspira a ser un gran campeón de poker. ¿De qué? ¿De tenis habrá querido decir el autor de estas líneas? No, leyó bien: el ex número uno de la raqueta se hizo jugador profesional de las cartas y hasta de tanto en tanto recibe sabios consejos de un verdadero capo de la materia, Kiril Gerasimov, quien lo instruye en el fascinante mundo del Texas Holdem.

"Boom Boom", amo y señor de Wimbledon, dueño de uno de los saques más impresionantes de la historia, siempre fue un rebelde. Por amoríos prohibidos, por visitar la noche más de lo recomendado, por no pagar impuestos y, fundamentalmente, por oponerse sistemáticamente a las reglas.

Dice, desde su fanatismo por el poker, que empezó a jugarlo ya en la parte final de su carrera. "Necesitaba mayor concentración y este juego me la dio", recuerda. "Lo que me fascina del póker es la psicología del juego: ¿qué piensa el adversario de mí y qué pienso yo de él?", explicó el tres veces ganador del torneo de Wimbledon (1985, 1986 y 1989), que se retiró del tenis profesional en junio de 1999.

Becker empezó a conocer el poker en el circuito Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), "sobre todo en Wimbledon (Inglaterra), durante las interrupciones por la lluvia", reveló.

En su nueva ocupación, el alemán podría compartir mesa con otros ex tenistas a los que también les picó este bichito, como el francés Henri Leconte o el ruso Yevgeny Kafelnikov. "Me gustaría saber si gente como Andre Agassi, Pete Sampras, John McEnroe, Stefan Edberg, Ivan Lendl o incluso Jimmy Connors conservan su sangre fría en el póker", desafió Becker, ganador de 49 torneos en individuales y con más de 25 millones de dólares en premios.

Pronto, muy pronto, estará en Argentina. ¿En una exhibición, red de por medio, con su amigo Guillermo Vilas? Error, se lo podrá ver sentadito, cigarro en mano y cartas en mano.

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