River es de película - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

River es de película

Cada semana inventa un personaje nuevo. Paso del Ogro Fabbiani al Muñeco "Maldito" Gallardo. Gerlo, el tan criticado de otros tiempos, ayer terminó jugando desgarrado y lo ovacionaron como a un ídolo. ¿Para cuándo el Gladiador de Núñez?

Información de último momento: River, en lo que va de 2009, es el equipo que mayor aceptación tiene entre los chicos. ¿Y eso de que la juventud sólo va detrás de los exitosos? Nada que ver, el piberío _más allá de los malos resultados_ está a rabiar con la banda porque tiene actores de películas. Primero se escribió la historia del Ogro Fabbiani y su parecido con el querible Shrek. Ahora, parece, es el turno del Muñeco "Maldito" Gallardo, alias Chucky, después de sus goles y la fiesta que se vivió en el Monumental ante Arsenal. ¿El próximo? Habrá que esperar hasta el próximo fin de semana.

Por estas horas, River vive una especie de "Gallardomanía". Entendible, por cierto. El experimentado volante ingresó y no pasó precisamente inadvertido. Dos goles, festejo largo y el Clausura quedó a tiro.

Semanas anteriores sólo se hablaba de Fabbiani. De su habilidad, de su peso, de sus enganches, de cómo influye sobre los rivales, de cuándo Gorosito le iba a empezar a dar más tiempo en cancha. No tardó en imponerse su parecido con el moustro roñoso y, de buenas a primeras, las máscaras verdes se expandieron en la tribuna.

Pero el minuto a minuto de esta semana fue para Gallardo, que se puso el traje de súper héroe en un domingo que venía de lo peor. Es que el equipo perdía 1 a 0 y tenía un jugador menos. Pero Marcelo, más Falcao, aportaron lo suyo para dar vuelta la historia.

Ya hay candidatos a futuros personajes cinematográficos en la vida riverplatense. Uno, sin dudas, por encima del resto. Danilo Gerlo, el otrora criticado por unanimidad, que ayer apenas entró por Abelairas, tuvo la mala suerte de desgarrarse. Y sin embargo siguió jugando. "Ni loco dejaba al equipo con uno menos", explicó, mientras todavía escuchaba los piropos que le llovían desde la platea San Martín. ¿Para cuándo instalamos el Gladiador de Núñez?


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