Seduciéndote - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Seduciéndote

Ese primer instante en que dos personas se conocen, se atraen, y comienzan a tejer todo su poder de seducción. Conocé los secretos de este antiguo arte.

El juego de seducción existe desde siempre y se muestra como una necesidad de llamar la atención de la persona que nos atrae, que nos inquieta...

Mucho se ha hablado sobre las diferentes técnicas y hasta se han escrito "guías de seducción" para ejercerlas en forma exitosa. Sin embargo, la realidad nos muestra que no es necesario estudiar demasiado para seducir, aunque quizás sí sea conveniente repasar algunos puntos importantes en el proceso de la conquista.

Generalmente, cuando se da una química inmediata entre dos, la seducción comienza su juego en forma casi inconsciente. Pero también puede ocurrir todo lo contrario: que el otro que nos atrae ni se entere de lo que produce en nosotros. Es ahí cuando hay que poner manos a la obra y comenzar con nuestro "trabajo fino".

El arte de seducir cuenta con dos elementos básicos: el primero es uno mismo y nuestras cualidades seductoras; el otro, la persona a seducir y las acciones que abrirán sus defensas. Los dos tienen la misma importancia.

Pero, ¿qué es la seducción?

Se la define como un conjunto de expresiones y manifestaciones, aspectos psicofísicos y de comportamiento, que son propios de cada persona con el fin de conseguir una interacción con los otros.

En general, el acto de seducción pasa desapercibido por quien lo hace y, en gran medida, se usa de una forma no verbal convirtiéndose en una conducta a la que no le prestamos demasiada atención al llevarla a cabo o percibirla del otro. Paradójicamente, este proceder es clave en esta instancia, siendo a la vez, la comunicación de mayor importancia.

Si uno se esfuerza mucho por tratar de seducir, la persona que tenemos en frente lo notará, y consecuentemente, el efecto será contrario y hasta podría generar rechazo. Por eso, esta técnica debe ser tan sutil como si se tratara de una danza armónica, suave y corporal, a la que nos entregamos en forma totalmente natural.

En cuanto a la comunicación no verbal, podemos nombrar diferentes respuestas producidas por el cuerpo en el proceso de seducción: el brillo en la mirada, la dilatación de la pupila y los gestos. También puede cambiar el olor del cuerpo y hasta la textura del pelo.

El tacto, el gusto, y el olfato, también juegan su papel en este juego, así como también los movimientos corporales. La clave es tener bien alerta los sentidos para poder interpretar al otro, entenderlo, casi sin la utilización de la palabra.

Si la seducción va más allá de un encuentro amoroso, la auto confianza será la base de lo que deseemos conseguir.

Esperamos haberte ayudado y que sepas que allá afuera hay todo un mundo por seducir. El don está en cada uno, sólo hay que saber cuándo y cómo desarrollarlo.


¿Qué importancia le das a tu poder de seducción? ¿Lo llevás a cabo en forma inconsciente? ¿Te esforzás para que eso suceda?

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