El mejor lugar del mundo es aquí mismo - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El mejor lugar del mundo es aquí mismo

Así se llama el título de la novela que Care Santos Torres y Francesc Miralles Contijoch escribieron en conjunto. Un libro que te renueva las ganas de vivir, de encontrarle el sentido a la vida, y te enseña a estar atento para poder ver los mensajes que el universo te envía.

"El mejor lugar del mundo es aquí mismo", de Editorial Urano, es más que un buen libro con una bella historia, bien escrita y que se lee de un tirón. Es una herramienta que te invita a mirar la vida desde el más cálido y acogedor lugar. Te enseña a abrir más los ojos y estar atento a las señales que siempre te envía el universo. Siempre. Sólo que la mayoría de las veces estamos con tanto remolino interno que puede pasar un elefante patinando por la vereda que no lo vamos a ver. Por eso, para poder ver los mensajes que la vida nos envía y llegar a poder mantener un diálogo con ella, es que debemos estar en calma, sincronizados con el universo. De todo esto, trata esta nueva novela, que bien vale la pena leer.

La trama gira en torno a Iris, una mujer de 36 años, que está destrozada por la muerte de sus padres. Desde hace tiempo, su vida ha perdido todo sentido para ella. Una tarde fría y gris en la que no puede dejar de llorar, sumida en su tristeza, empieza a dar vueltas sin rumbo por el barrio para evitar volver a casa. Ya ha tomado una decisión. Dejar este mundo gris y lluvioso para siempre. Cuando está a punto de cometer esta "huída", ocurre algo externo a ella que le impide llevar a cabo su deseo. El Universo envió un angel-mensajero para evitarlo (aunque Iris en ese mismo momento no lo ve así). Será el mismo Universo y los anhelos más inconcientes y profundos de la joven quienes le harán encontrar camino a su casa un café, que nunca antes había visto, llamado "El mejor lugar del mundo es aquí mismo".

En ese lugar, muy cercano a su casa, en donde sin embargo los clientes no le resultan para nada familiares, Iris conocerá a Luca, un italiano que tuvo en el pasado un restaurante en el barrio. A partir de ese día, los encuentros con él serán disparadores que la ayudarán a replantearse varios aspectos de su vida; reflorecerán situaciones y recuerdos del pasado, cosas inconclusas, y hasta aquellos episodios que para Iris habían quedado olvidados. Ocurrirán cosas "fantásticas", nuevas maneras de ver la vida, interesantes y nuevas reflexiones que ella se encontrará pensando.

Al séptimo día ocurrirá algo que para no quitarle intriga al futuro lector preferimos no revelar. Sólo diremos que "El mejor lugar del mundo es aquí mismo" es un libro que hace bien al alma.

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