Confesiones de la locura - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Confesiones de la locura

Paul Gascoigne, ya lejos de los glamorosos tiempos futboleros, a los 41 años pasa sus días internado para ganarle la batalla al alcohol y la cocaína. En medio de la abstinencia contó desopilantes historias de loros y partidos de ajedrez con presidente de Estados Unidos.

Paul Gascoigne, la ex estrella del fútbol inglés, pelea día y noche contra sus adiciones. Los fantasmas del alcohol y la cocaína acechan la corpulenta figura de este hombre de 41 años, que se encuentra internado en una institución dedicada a deportistas víctimas de distintos excesos.

Crudamente, Gascoigne admitió que libra la "gran batalla de su vida" y que esta vez parece estar dispuesto a "ganarla".

Jura que lleva tres meses sin beber, pero aclara: "No puedo decir que nunca volveré a beber. Todo lo que puedo decir es que hoy no he bebido y que espero no beber mañana."

En una entrevista con el diario The Sun, contó detalles escalofriantes de lo que le tocó vivir: "Quiero pensar que lo he superado y que nunca volveré a caer en ello. Tengo que ganar esta batalla, con la que me enfrentaré cada día durante el resto de mi vida. Caí en un abismo pero ahora el futuro me parece fabuloso".

Recordó que en un momento, vivió solo de hotel en hotel, siendo expulsado de uno tras otro. "Cierta vez me compré una consola de videojuegos y así empezó mi siguiente adicción. Empecé a jugar 24 horas al día, siete días por semana. Jugaba y bebía. Eso era todo. Un día llamé a mi padre y le dije: Prepárate, nos vamos al Madison Square Garden a jugar al ajedrez con el presidente (George) Bush y el presidente (Bill) Clinton . Volví a llamarle para decirle que Bush estaba ocupado pero que Clinton me había contestado", cuenta. Y fue más allá: "Luego me compré dos loros de peluche que hablan. Empecé a pensar que eran de verdad. Una vez, pedí tres pintas de cerveza, una para mí y dos para los loros".

¿Anécdotas en la vida de Paul? Muchas, infinitas. Nadie olvida cuando contaba que era capaz de tomarse, en un rato apenas, 15 vasos de cerveza en una ronda de amigos. O cuando en 1999 fue detenido por asustar a un grupo de chicos con una pistola de aire comprimido descargada.

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