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¡100 kilos y algo más!

En una semana, apenas, Cristian Fabianni ya enamoró a los hinchas de River, pese a que todavía está lejos de un estado físico ideal. ¿Su receta? Simple: mucho talento y amor por la camiseta.

Cristian Fabianni es mucho más que un gordo bueno. A la fuerza, se metió sin perder tiempo en el corazón de los hinchas de River. Primero por declarar, novela del verano mediante, su "amor eterno" por la banda, hasta que finalmente el pase se hizo ya en tiempo de descuento. Después porque en el debut copero entre semana, participó activamente en el gol del triunfo ante los paraguayos. Y ayer, como frutilla del postre, entró en el segundo tiempo para dar vuelta el partido ante Central, gol suyo incluido que condujo sin escalas hacia la victoria.

100 kilos y algo más de humanidad , de pies a cabeza, son los que lleva este delantero que no vende precisamente su costado estético. Remera afuera, panza al aire, pelos revoloteados y medias bajas, casi a la altura de los botines. Así se muestra el Ogro, dueño por estas horas de infinitos mimos riverplatenses.

Como no hizo pretemporada por las idas y venidas de su transferencia, el cuerpo técnico de River lo quiere ir llevando de a poco. Pero Pipo Gorosito, por las dudas, avisa que confía a muerte en él. "Simple, es un fuera de serie", lo define el entrenador.

Se le reconoce tanto talento como debilidad por las calorías. Hoy está diez kilos por encima del peso que supo tener en Lanús, cuando lo dirigía Gorosito. "Ahí volaba", recuerda el técnico. Un dato importante: cuando estuvo Newell s, donde tuvo destacadas actuaciones, su paso por la balanza marcaba 98 kilos.

La misión, entonces, es hacerlo bajar de peso como sea. Por un lado, con duros trabajos aeróbicos a cargo del preparador físico Agustín Buscaglia. "Queremos que cambie músculos por grasa", repite José Seveso, el histórico médico del plantel.

En paralelo, lo más difícil: someterlo a un régimen alimentario. Comía mucho, muchísimo. Ahora se trata de achicarle las porciones, tanto cuando está concentrado como cuando se encuentra en su casa. Todo está en manos de Francis Holway, el prolifero nutricionista que trabaja en el club.

"Tengo que perder peso, eliminar la grasa y ganar masa muscular. Pero con el doble turno de la semana lo voy a lograr", promete. Por lo pronto los goles, sus goles en realidad, son la mejor receta.


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