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La Plata rockea

De la consagración local hacia el ascenso nacional, estos tres grupos de la capital bonaerense empujan para lograr el recambio generacional. Luego del éxito de Estelares y Guasones, demuestran que La Plata todavía promete.

Tras la última ola del rock platense hay un mar de fondo que se ve casi como una tradición.Mientras las miradas y los oídos del país le apuntan a la camada encabezada por El mató a un policía motorizado, Monstruo! y NormA, La Plata va por su cuarta década como usina generadora de grupos. Desde que La Cofradía de la Flor Solar colocó la piedra fundamental en los 60, el movimiento nunca se detuvo.

"Evidentemente, es una de las ciudades que más bandas de rock ha generado en la Argentina", analiza Marcelo Moura. El tecladista y cantante de Virus menciona un motivo "concreto y objetivo": la universidad en general, y la facultad de Bellas Artes en particular, se erigen como puntos de atracción para jóvenes proceden tes de distintas geografías.

Cuando a fines de los 80 llegó de Junín a La Plata, Manuel Moretti encontró un campo fértil para la creación. "Funcionó como un lugar para acercarme al lenguaje estético. Había canciones, literatura, pintura, cine, amigos y bohemia. Empecé a relacionarme con gente que venía de estudiar teatro o de Bellas Artes. Muchos iban al bar El Taller, donde yo trabajaba. Ahí conocí a los hermanos Mutinelli, con los que formé Los Peregrinos", cuenta el cantante y compositor de Estelares. Luciano Mutinelli, ex Estelares y hoy Monstruo! (ver recuadro), coincide: "Todos vamos a los mismos lugares".

Para el líder de Estelares era algo tan natural como frecuente compartir recitales y ensayos con Las Canoplas, Rudie Martínez de Víctimas del Baile (hoy en Adicta) o Francisco Bochatón y Martín Karakachoff de Peligrosos Gorriones. Una buena parte de los exponentes del recambio generacional se curtieron como público yendo a ver a esos mismos grupos, a los que habría que agregar a Mister América. Santiago Barrionuevo de El mató (ver recuadro), por ejemplo, reconoce: "Me siento heredero de la devoción que hay en la ciudad por la canción melódica y los estribillos. Algo característico es el compromiso con el arte visual, porque ayuda a englobar el concepto musical". De hecho, Barrionuevo, que pasó por las aulas del Bellas Artes, diseña e ilustra discos y afiches.

"Hay bandas que son rock y nada más, está todo bien. Pero en esta movida de la que hablamos hay gente culta, que pasó por la universidad o por carreras artísticas. Aportan otra mirada, distinta a la del rock barrial", define un Monstruo!, Federico Mutinelli. A la hora de buscar a los próceres de esta historia paralela, todas las diagonales conducen a Los Redondos y Virus. Ambos marcaron a fuego no sólo el mapa sonoro local, sino el de todo el país. Tal vez por eso Sebastián Argüello, vocalista de NormA, confiesa: "El día que me vino a saludar Julio Moura después de un show, me temblaban las piernas. Los Virus son nuestros baluartes. Y se da un poco esa cosa de Vamos, hay que mantener viva la llama".

Teniendo en cuenta semejante peso simbólico y emocional, FM Radio Universidad -en cuyo ranking compiten cabeza a cabeza las canciones de El mató y Sr. Tomate con las de Franz Ferdinand y Arcade Fire- produjo un par de discos que terminaron funcionando como catalizadores de un pelotón de músicos: Tomo lo que encuentro: 19 versiones de Virus (2004) y De regreso a Oktubre (2007). Claro que no siempre hubo temporadas de buenas cosechas. Después del estallido de Peligrosos Gorriones a mediados de los 90, la consagración tardía de Estelares y el crecimiento de Guasones podrían apuntarse casi como excepciones. Así se perciben las cosas al traspasar la avenida 32. "Nosotros íbamos a ver a los Gorriones, pero después hubo una brecha de diez años", acota Pablo Coscarelli, batero de NormA. "Es algo cíclico, pasa cada diez años: en los 70 estuvo la Cofradía, en los 80 Virus y Redondos, en los 90 Los Gorriones y ahora nos toca a nosotros", amplía su compañero Chivas Argüello.

En buena medida, que hayan vuelto a estar en boca de muchos se debe a la repercusión alcanzada por El mató a un policía motorizado. Alrededor del cuarteto y de su sello Laptra crecen y se desarrollan proyectos como Shaman y Los hombres en llamas, 107 Faunos, «ático y Prietto viaja al cosmos con Mariano. Junto a la página web de su escudería (www.laptra.com.ar), Santiago Motorizado cita la de otros emprendimientos discográficos independientes locales: www.caladiscos.com.ar (NormA, Monstruo!, Villelisa, Pájaro, Los Hermanitos Kaiser), www.mandarinasrecords.com.ar (La Patrulla Espacial, El Tío Pastaflora) y www.cloediscos.com.ar (Sr. Tomate, El Bicho Bolita).

La mayoría de los músicos de esta urbe con alma de pueblo grande se conocen entre sí y comparten fechas e instrumentos, asados y picados. ¿La Plata es como la Manchester argentina? En todo caso, un polo rockero con más dependencias estatales que restos fabriles, más empleados públicos que héroes de clase trabajadora. Cargan con una marca de origen, porque hay algo de cofradía implícita en la complicidad y la cooperación espontánea que se desprende de sus testimonio. "Creo que hay un ritmo de vida tranquilo que es ideal para crear, sin esa búsqueda urgente del éxito o lo que fuere", pinta su aldea Barrionuevo. Para Moretti, "las canciones de El mató tienen una cierta rebelión. El rock platense tiene esa cosa que, como los masones, se opone un poco a todo". Las sociedades secretas se asocian a la ciudad desde su fundación. El periodista Oscar Jalil, musicalizador y coordinador de FM Universidad, explica: "Lo masónico está en la falta de dogmas. No sé si hay una cosa de logia, pero hay una tradición cultural: la gente lee, gusta del cine, se mueve entre pintores, diseñadores y chicas buscando artistas incomprendidos".

Concluye el flamante "ciudadano ilustre" Marcelo Moura: "A pesar de la diferencia que puede haber en la música, tenemos un trasfondo cultural en común. En un comienzo, fuimos rechazados porque escribíamos letras con metáforas y términos poco comunes en el rock. Y los Redondos, aunque llegaron a un público más barrial, también tenían letras de nivel, absolutamente poéticas. Después de todo, venimos del mismo lugar".

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