Amor y Apego - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Amor y Apego

Amor, locura y obsesión son palabras que algunas veces se entreveran en las relaciones enfermizas. Te mostramos algunas estrategias para terminarlas realmente y no recaer en el intento.

Muchas personas apegadas creen -erróneamente- que para terminar con su enfermedad deben meterse de lleno en la boca del lobo. "Voy a llamarlo/a y enfrentar la situación", se mienten a sí mismos. Pero el resultado suele ser nada más –ni nada menos- que el agravamiento de los síntomas que desemboca en más amor, más locura y más obsesión.

Cuando la persona apegada continúa aún con la esperanza de reconciliación latente, por más que en su interior sepa que no es lo más conveniente, la dependencia está viva y en pleno auge. Es ahí cuando cualquier aproximación o "exposición" sensibilizará el amor, activando inútilmente el dolor y fortaleciendo el apego.

Por eso, si realmente se quiere terminar con una relación enfermiza y no caer en el intento, la extirpación debe ser radical. Y por más duro o difícil que suene, la ruptura debe ser total y definitiva.

Nunca es fácil, pero tampoco imposible. Acá les brindamos algunas "estrategias" para tener en cuenta a la hora de recaer:

Análisis parcial de situación. No olvidar lo malo e incluso, algunas veces, resaltarlo. Cuando las relaciones son muy enfermizas, lo mejor es concentrarse en lo malo y hacer un análisis parcializado del vínculo. Mantener los aspectos negativos presentes no significa vivir resentido, sino que ayuda a pensar que es mejor estar separados porque juntos se hacen mal.

Seleccionar con quién hablar. Muchos opinan sin tener idea de la situación. "¡Qué pena que se separaron! Hacían una pareja tan linda..." o "Seguro que es sólo temporal", son frases que suelen comentar algunas personas que tratan de ayudar sin saber que están haciendo lo contrario. Además, como generalmente los apegados ocultan sus problemas, muchos allegados permanecen sin saber detalles de la relación. Lo mejor es rodearse de personas incondicionales que nos apoyen en la decisión. En estos casos los mejores amigos son quienes nos dicen lo que realmente piensan, aunque a veces prefiramos no escuchar.

Evitar contacto de todo tipo. Hay que cortar toda fuente de información posible: Chat y/o Facebook no sólo extienden el plazo de duelo sino que también colaboran con el enganche. Durante un tiempo es mejor no llamar ni hablar con la persona que se quiere dejar, tampoco verla, y evitar estímulos que disparen urgencia afectiva. Dejar de lado lugares nostálgicos o gente que nos la recuerde. Perfumes, fotos, música, texturas y hasta sabores que generen evocación deben ser eliminados...

Cualquier encuentro cercano –del tipo que sea- puede generar una nueva recaída y otra nueva etapa de descontrol total.

Por eso, aunque el autocontrol no sea la solución, ayuda hasta que se empiece con un trabajo más profundo, en donde se pueda ver qué se esconde detrás de cada apego.

¿Te considerás una persona apegada en tus relaciones? ¿Te cuesta cortar de raíz y pasar a otra cosa?

Fuente consultada: ¿Amar o Depender?, Walter Riso. Ediciones Granica.

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