Sexo y depresión - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Sexo y depresión

Siempre se dice que el sexo hace bien. Sin embargo, tras un encuentro algunas personas pueden llegar a sentirse doloridas y tristes. Conocé las causas y sus posibles soluciones.

"El sexo puede entristecer", asegura el psiquiatra, experto en depresión y trastorno bipolar Richard A. Friedman, quien luego de varias investigaciones llegó a concluir en lo siguiente: "A algunos el acto sexual les genera depresión e infelicidad".

"En años recientes, me encontré con varios pacientes para quienes el sexo no sólo es poco placentero sino que, al parecer, los lastima", escribió Friedman en un artículo para el diario The New York Times. Según su experiencia, a ciertas personas el sexo les puede causar una depresión intensa e irritabilidad después de un orgasmo, ya sea en soledad o con una pareja.

Un paciente del especialista, de 25 años, lo describía de esta forma: "Después de tener sexo, me sentía literalmente dolorido y deprimido durante el día". Su estado de salud física y psiquiátrica era normal, y en ese momento no pudo encontrar una buena explicación. Aunque sus síntomas y su tristeza eran muy reales, Friedman le dijo que no padecía ningún trastorno psiquiátrico mayor para hacer un tratamiento. "El joven se fue del consultorio totalmente decepcionado", cuenta el sexólogo.
Tiempo después atendió a otra persona con quejas similares. Esta vez era una mujer de 32 años que experimentaba un período de entre cuatro y seis horas de depresión intensa e irritabilidad después de cada orgasmo. Le pasaba tanto a solas como con su novio, de quien aseguraba estar enamorada. Era una situación tan dolorosa, que había empezado a evitar el contacto sexual.

Si bien existe poca información sobre lo que pasa en el cerebro durante el sexo, en 2005 el doctor Gert Holstege de la Universidad de Groningen en Holanda descubrió gracias a una tomografía tomada durante un orgasmo que había una disminución en la actividad de la amígdala, zona del cerebro involucrada en procesar estímulos que causan temor. Así fue que llegó a la conclusión que, además de dar placer, el sexo disminuye el miedo y la ansiedad.

¿Podría pasar entonces que algunos tienen una actividad de rebote particularmente fuerte en la amígdala después de un orgasmo y esto los hace sentir mal?

La literatura científica sobre la depresión y el sexo es casi inexistente, pero una rápida búsqueda en internet da cuenta de la gran cantidad de sitios web y salas de chat con testimonios sobre la "tristeza" post coito.

Una pista hacia un posible tratamiento la ofrecen los inhibidores de la recaptación de la serotonina, como por ejemplo lo es el Prozac. Sin embargo, aunque la serotonina es buena para el estado de ánimo, demasiada en el cerebro es mala para el sexo.

El especialista pensó entonces en que si podía modular la respuesta sexual de sus pacientes –o al menos hacerla menos intensa- reduciría también sus efectos emocionales negativos. O sea, aprovechar los desagradables efectos secundarios de esos medicamentos como un posible efecto terapéutico.

"Después de dos semanas bajo tratamiento, mis pacientes dijeron que el sexo se había vuelto menos placentero, pero no sufrían ya los abismos emocionales post coito", cuenta Friedman y agrega que "ellos me enseñaron que los problemas sexuales no siempre se deben a problemas psicológicos oscuros y profundos.

En realidad, el órgano sexual más importante de los humanos es el cerebro. El sexo quizás sea el más físico de nuestros actos, pero la depresión puede ser física también, y a veces no más importante que una rareza de la biología.


¿Te sentiste triste alguna vez después de un encuentro sexual? Contanos tu experiencia.

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