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Sexualmente conectados

Es uno de los aspectos más hermosos y complejos a darse en un encuentro carnal. Puede existir en forma espontánea o todo lo contrario, que no haya química posible entre los protagonistas. En estos casos, ¿es posible "trabajar" para lograrlo?

Hay personas con quienes la piel se siente, es algo que fluye, que flota en el aire, presente casi sin tocarse o con el más mínimo roce. Es en estos casos cuando uno o varios encuentros sexuales –química mediante- difícilmente se borren de nuestra memoria.

Sin embargo, no siempre todo llega servido en bandeja, y es este uno de los aspectos más complejos a conseguir en el sexo: la conexión entre dos personas. Cuando no se da nos frustra y sentimos que será imposible una relación con quien no nos calienta ni física ni mentalmente.

Por otra parte, en una pareja en donde el sexo se va evaporando con el paso del tiempo y esa conexión inicial es solo un recuerdo de aquellas buenas viejas épocas, el principal problema puede llegar a ser la capacidad de tomar la iniciativa para pedirlo. Ninguno de los dos se anima a expresar sus deseos por miedo al rechazo o simplemente porque les da "fiaca".

Uno no se anima y mientras que el otro espera, porque prefiere ser buscado, y como resultado el encuentro sexual se vuelve casi inexistente.

Entonces, más allá de la piel, el desencuentro en este terreno puede ser el resultado de una falta de comunicación en la pareja, donde ninguno es capaz de expresar abiertamente lo que le gusta o prefiere por temor a quedar expuesto ante el otro. Como resultado: el sexo que se hace no es el que más se desearía hacer.

Por eso, si la conexión de los primeros tiempos está perdida y con paradero inciertamente desconocido, es importante tratar de recuperarla; aprender a reconectar con el otro no es imposible. Puede que esa magia que alguna vez existió, haya que ayudarla a reaparecer con algo de imaginación y mucha voluntad de ambos.

Pero la comunicación va más allá de las palabras, ya que aquí es más importante la expresión "no verbal" a través de silencios y sorpresas. Actitudes que seduzcan al otro, aprender a escuchar y observar lo que prefiere, y viceversa.

Es necesario intentar conectar desde la fase de la seducción previa: el "cortejo". Si a esto no se le presta demasiada atención, se llega al sexo sin haber conectado previamente y puede que cueste aún más. Esa comunicación anterior es vital porque ayuda a forjar un vínculo de intimidad profunda.

Los enamorados suelen disfrutar de este momento, lo cual contribuye a que sus experiencias sexuales sean de mayor intensidad. Es así como se generará luego, una especie de danza coreográfica donde los deseos encontrados los harán bailar a un mismo compás. A veces no es fácil, pero nunca, imposible.


¿Te das cuenta cuando se establece una conexión sexual con el otro? ¿Creés que sólo puede existir cuando hay amor? ¿Sentiste alguna vez estar viviendo un momento mágico?

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