Increíble: Phelps desconfiaba del agua - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Increíble: Phelps desconfiaba del agua

El fabuloso nadador estadounidense sacó a la luz una biografía en la que reveló, entre otras cosas, que en los últimos Juegos Olímpicos tuvo miedo de ser envenenado: "Estaba paranoíco, creía que me iban a poner algo en la botella..."

Michael Phelps, el nadador por excelencia, dueño de ocho medallas doradas en los últimos Juegos Olímpicos, acaba de publicar un libro que seguramente dará que hablar. Una biografía autorizada, escrita por el periodista-amigo Alan Abrahamson, cuyo título es: " Sin limites: el deseo de vencer." Ahí, el "Señor del agua", revela historias impactantes, como el temor que tuvo de ser envenenado durante su última actuación en Beijing. "Tenía miedo de que alguien pudiera envenenarme poniendo algo en mi botella de agua. Durante las pruebas mi entrenador (Bob Bowman) no dejaba nunca la botella para evitar un atentado", cuenta. Y va más allá: "Estábamos paranóicos. Al cuidar el agua sabíamos que nadie haría algo estúpido como intentar envenenarme".

El libro tiene 200 páginas y no es el primero de Phelps, ya que el múltiple campeón olímpico escribió en 2005 una autobiografía titulada "Debajo de la superficie" y vendió 10.000 ejemplares, cifra que espera triplicar con este nuevo producto.

Los números de Phelps impactan por donde se los mire. A saber: fue el nadador más joven en los Juegos de Sydney; el plusmarquista mundial más joven de la historia (15 años y nueve meses); seis medallas de oro y dos de bronce en los Juegos de Atenas; siete de oro en los Mundiales de 2007; ocho de oro en los Juegos de Pekín, 36 récords del mundo establecidos...

En este nuevo libro, Michael sorprende al referirse _aunque brevemente_ a su padre, Fred, con quien no tiene una buena relación. En cambio, habla del idilio con su madre, Debbie. "Indudablemente, heredé de mi padre el instinto competitivo. Si hacía cualquier deporte, la indicación de mi padre era simple: ve fuerte y, recuerda, los tipos buenos acaban segundos". Un detalle no menor: papá Fred se fue de casa cuando el entonces futuro campeón no había cumplido siete años. Entre líneas revela también que la última vez que le vio fue en la boda de su hermana Whitney, en octubre de 2005. Ni siquiera hablaron.

No falta la autocrítica a la hora de ciertas actitudes poco profesionales que el estadounidense tuvo a lo largo de su carrera. Como por ejemplo cuando lo detuvieron conduciendo bebido, poco antes de los Juegos de Atenas-2004, donde conquistó seis oros y dos bronces. "Aquello hirió a mi madre, quizás, más que cualquier otra cosa. Nunca la había visto tan enojada". Y da detalles, además, sobre su futuro deportivo: "Mi plan ha sido siempre retirarme cuando llegue a los 30".

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