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¿Negador yo? No...

Algunos prefieren ignorar. Sospechan que son engañados pero miran hacia otro lado. ¿Cuál es la relación entre la negación y el auto engaño?

"Mi ex pareja pasó los últimos dos años de nuestra relación teniendo una historia paralela. Era tan obvio, pero nunca me animé a indagar a fondo. Tenía muchísimo miedo de perderlo. Pero cada vez me iba sintiendo peor, más sola... Empecé terapia y finalmente me animé a dejarlo. Nunca pude decirle que siempre supe de su engaño, era humillante para mi aceptar que me había quedado con él, sin cuestionar nada", cuenta Carla, de 35 años.

Todas las personas ante situaciones críticas reaccionan de forma diferente. Algunas, no están preparadas para afrontar tal o cual cosa y la evaden. Le dan la espalda a lo que está pasando por delante de sus narices por miedo al resultado de la aceptación.

Pero este mecanismo funciona siempre y cuando, quien lo utiliza, pueda continuar felizmente su vida. Si la negación es conciente e implica que la persona viva atormentada, implica un problema de relación hacia su pareja y hacia resto del mundo.

Mariana Gancedo, licenciada en psicología y counselor explica que "la negación inconsciente es un mecanismo de defensa para protegernos de algún sentimiento o hecho traumático que nuestro yo conciente no puede tolerar. Esta forma, entonces, trae consigo un elemento defensivo: el sentimiento de que si se admite la verdad, podría ser peligroso".

¿Por qué alguien preferiría ignorar verdades tales como una infidelidad o el deterioro de una relación, entre otras tantas cosas?

Los motivos concretos son distintos en cada caso, pero puede buscarse una respuesta común formulando una nueva pregunta: ¿Qué implica "ver" una verdad?

"Ver la verdad implica asumirla, afrontar cambios, hablar, responder y decidir. Esto es incómodo y atemoriza ya que aparece una situación de riesgo. Sin embargo, el precio que se paga por no hacerlo es muy alto, mucho más que la ganancia", asegura Gancedo y agrega que "aquello de lo que no se habla, grita. Y grita tan fuerte que las relaciones se deterioran y la calidad de vida disminuye. Lo que no se quiere ver tiene mucha más fuerza que lo visto y nombrado. Esto ocurre tanto en las parejas como en las familias".

Denunciar lo negado en una pareja implica coraje, revisar la propia responsabilidad y la del otro. Sin dudas, ese riesgo vale la pena ya que quien niega, reniega, y vive en una realidad paralela que tarde o temprano lo llevará al aislamiento. Encarar sinceramente los hechos que a uno lo afectan es el inicio de una mejora personal. Sólo hay que ir quitándose aunque sea de a poco, la venda de los ojos que molesta, y mucho.

"La verdad podrá ser muy triste, pero una vez asumida se puede actuar y a partir de allí, vivir una vida más plena", concluye la licenciada.

¿Te considerás una persona negadora? ¿Por qué creés que algunos prefieren no ver ciertas cosas?

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