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Mi cama es mía (y sólo mía)

Hay parejas que eligen dormir en camas aparte. ¿Una opción diferente o separación no asumida?

"La cama es todo en el matrimonio", alguna vez escribió Balzac, pero los tiempos han cambiado y no todos opinan lo mismo.

Por ejemplo, la cantante brasileña Rita Lee lleva más de 30 años de matrimonio con su productor musical Roberto Carvalho y asegura que el amor dura mucho más cuando se duerme en camas separadas, y si son departamentos contiguos, mejor aún.

Claudia, una profesional de 32 años opina que cuando hace mucho calor prefiere dormir en otra habitación, lo mismo cuando ella sale y él no. "La relación es totalmente normal, por la mañana nos reencontramos y pasamos el día juntos. Estamos seguros de cuanto nos queremos, llevamos casi tres años de casados. En nuestro caso no afecta negativamente a la pareja sino todo lo contrario", asegura.

Sin embargo, pareciera estar socialmente establecido que las parejas deben dormir en una misma cama pero en realidad, es que es algo que se debe acordar de a dos. Y mientras que unos aseguran que se descansa mejor sin alguien al lado que ronque, se mueva o nos acalore. Otros, relacionan que algo anda mal si no comparten lecho.

Mirta, después de 30 años de casada, decidió –unilateralmente- dormir en una habitación y cama diferente a la de su marido. "La decisión fue mía y puedo decir que no hubo ningún tipo de consecuencias en la relación. Para mí fue positivo porque tengo mi propio espacio y libertad", confiesa.

El psicólogo Geoffrey L. Benedict opina que es éste un estilo que muchos comparten y otros critican y opina que "al momento de tomar postura, no importa cual, lo que llevará al éxito en esta decisión es que ambos estén de común acuerdo y tengan en claro los pro y los contra del estilo que van a adoptar".

"Estoy casada y con mi pareja nos llevamos bien, él es cariñoso conmigo pero dormimos en habitaciones separadas porque dice que es más cómodo y descansa mejor. Yo no me acostumbro y por las noches me siento sola. Es un tema recurrente en mi terapia", confiesa anónimamente alguien que parece haber acatado, en disconformidad, la decisión de su compañero.

Para el especialista, la idea debe ser acordada y no impuesta. "Una vez tomada la decisión, las posibilidades de disfrutar y tener éxito como pareja son tan amplias como las de aquellos que resuelven tener una cama en común", concluye.

Es que para algunos, la elección de no dormir con su marido se convirtió en un modo válido para mejorar la relación y que dos personas independientes, lleguen a acuerdo y así evitar una separación.

Pero entre un grupo de mujeres consultadas, a ninguna de ellas se le ocurriría la idea de dormir en camas y mucho menos habitaciones diferentes. La mayoría dijo que si su marido se lo propusiera, no dudaría en separarse.

¿En una convivencia, dormirías lejos de tu pareja? ¿Estás a favor o en contra de esta postura? Contános por qué.

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