Midamos todo con la misma vara - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Midamos todo con la misma vara

Cuando uno se quema con leche, ve una vaca y llora. Por lo menos eso decían los gauchos con cara de sabios y las abuelas que hablan amparadas desde la experiencia. Y ayer el saber popular se hizo realidad. En Bailando por un sueño, tras el torbellino que ocasionó Sabrina Sabrok, todo lo que suceda será puesto bajo la lupa con más rigor que hasta el momento. No por nada, hoy todos pusieron el grito en el cielo con las clases de sexo oral que dio Natacha Jaitt en vivo en ShowMatch.

Cuando en los primeros minutos del martes la tetona Sabrok le escupió en la cara a Jorge Lafauci, todos nos dimos cuenta que una línea se había cruzado. Que lo que en un momento era inimaginable dejó de ser una suposición levemente descabellada para trasformarse finalmente en una acción concreta. No es la primera vez que ShowMatch traspasa las fronteras de la chabacanería, y esta vez algunos creyeron que Tinelli y compañía iban a bajar un cambio y dejar que las aguas se clamen. Pero por el contrario, en vez de eso, siguieron sosteniendo los parámetros lanzando a Natacha Jaitt a dar clases de sexo en medio del show familiar por excelencia.

Pero ¿Qué hizo Natacha que no haya hecho antes? Absolutamente nada. La que se hizo famosa por ser una especie de "gurú guarra" del sexo, se la ha visto en todos los orarios decir guarangadas que hubieran puesto colorado al mismísimo Satanás, agarrarse sus genitales a las tres de la tarde y confesar sus secretos más íntimos en televisión abierta. Nada muy diferente a lo que hizo en ShowMatch anoche. Sin embargo, esta vez fueron varios los que pusieron el grito en el cielo: Desde Mirtha Legrand, pasando por Marcela Tauro y terminando con el CONFER, que ahora parece que está más atento que nunca a lo que suceda en el prime time de Canal 13.

Si estuvo bien o mal, la decisión es del organismo regulador. Sin embargo, esto no es ni siquiera lo peor que se ha visto en el show familiar de Tinelli. La semana pasada, para no ir más lejos, tematizaron una ronda de Bailando por un sueño con música infantil, pero la estética era una mezcla de cabarette y un collage de todas las perversiones habidas y por haber en el imaginario popular. Señalar con un dedo a Natacha, mientras que con los otros 9 se aplaude a Tinelli es injusto para todos. O aplicamos el mismo nivel de espanto para todo lo que sucede o directamente dejamos libre los límites para que cada uno haga lo que quiera. Eso si, lo que nunca nadie nos podrá robar es el control remoto, porque hoy en día, la única forma de regularnos, la única forma que tenemos de dejar de lado lo vulgar es cambiando de canal.

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