¡Moria la deschavó a Susana! - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

¡Moria la deschavó a Susana!

Cacho Castaña fue el gran invitado del programa de Su, todo venía tranquilo hasta que apareció Moria y prendió el ventilador.

En la emisión de ayer de Susana Giménez, Moria Casán fue como la gran invitada para contar en primera persona lo que ya había contado en todos lados: el robo a mano armada sufrido hace unos días. Pero la producción, ni lenta ni perezosa, acompañó a la invitada con otro plato igual de potente: la primera aparición de Cacho Castaña después de su internación. La mezcla no podía fallar, y cualquier programa hubiera querido tener a Moria y Cacho en la misma emisión (y aunque algún otro lo hubiera conseguido), ellos dos sumados a Susana formaron un plato único para la empobrecida pantalla argentina.

La última vez que Moria visitó a Susana Giménez en su living, la diva de los teléfonos casi más la asfixia tratando de callarla.  Moria, con su afilada lengua, había dejado al descubierto anécdotas de trampas, amoríos y demás fechorías. Y ayer, lo hizo de vuelta.  Moria contó historias picantes que, mediante pistas obvias, tenían dos protagonistas: una era la mismísima Su, y el otro era el segundo invitado, Cacho Castaña.

Cuando la conductora vio que sus dos invitados se saludaban con caras de pícaros, sabía que no la iba a pasar tan bien.  Prácticamente ignorando a la dueña de casa, Moria contaba un secreto atrás de otro y Cacho, que es un pillo bárbaro, firmaba sus partes de las infidencias con una sonrisa picarona. Tanto se desesperó Susana que en un momento se levantó de su lugar habitual en el living y se corrió a la punta del sillón donde se sientan los entrevistados tratando de hacer que los dos cierren la boca.

Pero como entre amigos hay cosas que se perdonan sin pensar, los dos invitados siguieron cotorreando y la conductora siguió sufriendo. Fueron cinco minutos imperdibles de televisión. Uno de esos pocos momentos donde se ven a divas totales como Susana Giménez fuera de si, pero sin perder su espontaneidad y sin dejar de reírse de sí misma. Un momento donde las máscaras se caen y las cámaras están más presentes que nunca.  ¡Dios bendiga a Cacho Castaña y Moria Casán por este momento!

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