Al ritmo del berimbau - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Al ritmo del berimbau

El percusionista argentino vuelve al país luego de su gira europea para seguir presentando su disco Civilizacao & Barbarye, con el que al igual que el anterior, Sudaka, logra conjugar perfectamente ritmos y cantos tradicionales con un sonido electrónico.

Ramiro Musotto es un caso atípico. En 1982 era un baterista y percusionista de 18 años que había tocado durante tres años en una orquesta sinfónica y abandonaba Bahía Blanca para irse a Brasil a estudiar. Ha triunfado interpretando uno de los instrumentos más tradicionales de ese país, el berimbau, un alambre tensado en un arco de madera al que se le agrega una calabaza como resonador y se toca golpeando el alambre con un palo y utilizando una piedra para cambiar la afinación. En Brasil lo bautizaron "milagro argentino", pero él lo minimiza: "Creo que después de haber estado mucho tiempo en un lugar, de dónde venís queda de lado. No creo en cuestiones de sangre, creo que hay que convivir y vivir la cultura."

¿De dónde viene tu amor por la música?

Creo que mi amor por la música viene por lo que se escuchaba en casa, desde chico me hicieron escuchar Beatles, Caetano, Simon & Garfunkel, Moris y Rolling Stones. A los 16 ya era un ávido oyente: free jazz, Ornette Coleman, música contemporánea, Shoemberg, música clásica. Devoraba música brasileña como João Gilberto, Tom Jobim, Airto Moreira, Milton, Gilberto Gil, y mis grandes ídolos eran Egberto Gismonti, Hermeto Pascoal y Naná Vasconcelos.

¿Como fue llegar a San Pablo a los 18 años viniendo de Bahía Blanca?

Fue muy terrible el choque psicológico de descubrir el mundo en una ciudad tan grande y tan dura como San Pablo. Venía de Bahía Blanca, donde tenía el grupo más copado de la ciudad, y me sentí muy solo. Pero yo quería estudiar, acá no había cómo, y en San Pablo existía un círculo de profesores y alumnos. Me habían aconsejado no ir a Bahía porque había playa, mucha joda y me iba a distraer, pero después de un año con la idea fija me fui para allá y encontré mi lugar.

¿Cuándo te diste cuenta de que habías encontrado tu lugar?

Cuando llegué. A la mañana, dejé mis cosas en la terminal y me fui a Pelourinho, el barrio viejo de Salvador. Yo venía con el berimbau y ese barrio era el epicentro del instrumento y de toda la cultura afro-brasileña.

¿Qué importancia tiene estudiar en el lugar de origen del instrumento?

Más importante que ir al lugar es ir al maestro. Por ejemplo, Santiago (Vázquez) toca mbira excepcionalmente y nunca fue a Zimbabwe. No creo que sea estrictamente necesario. Si vas es mejor porque captás otras cosas, cada lugar tiene su historia.

¿Por qué crees que se modifica el rol de la percusionista?

Para mí eso es una cuestión histórica que viene de la historia de la música de occidente. Algunos dicen que el aporte más grande que la cultura occidental dio al mundo es la música.

En Alemania y Austria desde Bach hubo una revolución, se inventó la modulación, la armonía moderna  o que se pudiera tocar en varios tonos, algo que no existía en ninguna otra cultura ni parte del mundo. Se atendía la armonía, el contrapunto, el contracanto, las orquestaciones o los diferentes tamaños de los instrumentos, pero el ritmo no estaba presente. Entonces la incorporación del ritmo tanto en la música clásica, la balcánica, rusa o turca como en la música popular en la que el ritmo fue cada vez una cosa más marcada, más presente, algo que siempre fue delegado, creo que es una cuestión cultural y es algo que viene ahora a "invadir" la música mundialmente. Desde el pop o el rap hasta la música clásica, los compositores empiezan a escribir para percusión como quizás no se hacía en los cincuenta. Es algo moderno, como también el estudio de la percusión. Creo que la percusión y el ritmo a primer plano es una conquista a nivel mundial.

Siendo criado como ateo ¿como es hacer música con raíces religiosas o ritualísticas?

Las canciones que uso son hermosas y pertenecen a ciertos pueblos, sin embargo para mí no es preciso ser religioso para apreciar el arte hecho al servicio de alguna religión.

¿Alguna vez tuviste repercusiones por el uso que le dabas a la música?

Recibo mails de la gente de la religión diciéndome que les gusta lo que hago y cómo lo respeto, pero siempre les aclaro que no soy de la religión. Es un concepto muy sutil, no marco que no creo en eso, creo que está más allá de creer. Estoy totalmente de acuerdo con los valores que predica la religión Candomblé y la influencia que tiene en la gente. Creo que hoy en día el Candomblé más que una religión es una ideología, una contracultura que resistió a las influencias europeas en Brasil, es imposible no estar a favor de eso. Tengo amigos en esa religión pero mi manera de participar es otra.



La gira argentina se inició en Córdoba el día 11 de septiembre y el 20 tocará en La Trastienda.

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