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Un poco de esto, un poco de aquello

Con un poderoso trío y una impecable sección de vientos, el guitarrista más rockero del jazz vuelve a Buenos Aires para presentar su último disco, "This meets that".

"Vuelvo con el trío, pero esta vez también nos acompañan los vientos, así que en realidad es más un formato de big band", avisa John Scofield desde Nueva York acerca de su nueva visita a la Argentina./> Suena/> lógico, teniendo en cuenta que llega para presentar This meets that, su más reciente trabajo, que incluye algunos covers ("I can t get no Satisfaction" y "House of the rising sun"), y en el que varias de las composiciones cuentan con una activa participación de los llamados "Scohorns", a saber: Phil Grenadier en trompeta y clarín, Eddie Salkin en saxo tenor y flauta, y Frank Vacin en saxo barítono y clarinete bajo.

Por supuesto, también serán de la partida Steve Swallow y Bill Stewart, encargados del bajo y la batería, respectivamente. Más allá de algunos "intervalos" (Scofield colabora permanentemente con distintos artistas; en 2006 grabó junto a Medeski, Martin and Wood el disco Out Louder), esta formación lleva ya varios años, y el guitarrista se deshace en elogios hacia sus colegas: "Steve se diferencia de los bajistas ortodoxos. Tiene un estilo muy definido. La forma en que ejecuta el ritmo se acerca a la música latina, y aparte toca unos solos increíbles. Y Bill Stewart... no podría pensar en un baterista mejor. Es muy subestimado en el ambiente del jazz, pero es tan bueno como cualquiera de los bateristas con los que toqué".

This meets that fue grabado en dos etapas, la primera en septiembre de 2006, y la segunda durante abril y mayo de 2007. La primera sesión duró un día, algo que a priori suena insólito pero que en el ambiente del jazz es bastante común. Scofield aclara: "La mayoría de los temas los veníamos tocando con el trío hacía más de un año, y ya estaban listos. Entramos al estudio, tocamos los temas y los grabamos; más no hizo falta".

¿Cuál fue la búsqueda sonora para este disco?
Cada vez que pienso en una canción, en mi cabeza siempre la escucho como una versión orquestada, con la big band de fondo. Pero normalmente no tengo la posibilidad de tocarla de esa manera. Incluso, en varios discos invito gente para lograr un sonido más amplio, pero cuando después lo tocamos en vivo, generalmente lo hacemos con formato de trío. En este disco cada canción está orquestada y detallada en la composición. A cada una le sacamos el jugo. Se conjugan varios elementos, tanto del propio jazz como del rock o del country. Por otro lado, los vientos aportan muchos colores, por eso es importante que nos acompañen en la gira y podamos lograr ese sonido en vivo.

¿Cómo surgió la idea de versionar a los Stones?
Con "Satisfaction" pasó lo siguiente: Bill Stewart es un gran baterista de rock, pero por alguna razón, no quiere tocar rock; siempre que arranco con una base rockera me corta en seco. Pero un día él arrancó con la base del tema, y a mí me encantó, me pareció un ritmo bien "sesentas", de la vieja escuela, como los que cantaba Otis Redding. Así que me sumé con la guitarra, y nos gustó tanto que decidimos grabarla.

Cuando la música no tiene letra, ¿es más difícil transmitir un mensaje?
Yo no trato de transmitir ningún mensaje. Trato de tocar buena música, lo cual no es un mensaje; es un idioma que existe por sí solo, fuera de las palabras. Esto tenemos que entenderlo: cuando la gente escucha grandes temas o artistas de jazz, dice "¿y esto que significa?" Bueno, en realidad no significa nada, es sentimiento y sonido, y está en un plano diferente del de las palabras. Podemos usar palabras para describirlo, pero no es un mensaje per se.

En vivo, ¿cómo encuentran el equilibrio entre la improvisación y lo que está registrado en el disco?
Incluso cuando seguimos la forma de la canción al pie de la letra, de todas maneras improvisamos dentro de esa misma estructura. Puede ser en otro tempo, puede tener otra forma, otra dinámica, pero después de todo, la cuestión es improvisar. Y también hay otros temas en los que hacemos versiones totalmente libres, donde directamente no hay formas. La improvisación permite que la música sea especial cada noche, y por eso nos encanta.

En 1982, con tu carrera solista consolidada, te uniste a la banda de Miles Davis. ¿En qué te benefició musicalmente?
Después de tocar con Miles tuve mucha más confianza. Él siempre fue mi favorito, y que me diera su apoyo y me dijera que lo que estaba haciendo era lo correcto, me hacía sentir libre para probar lo que quisiera. Todavía es inspirador saber que a él le gustaba mi manera de tocar.

Y aparte de Miles, ¿quiénes fueron tus mayores influencias?
Bueno, tengo muchos. No solo de jazz, de rhythm and blues y rock n roll también. Obviamente hay muchas cosas dentro de los géneros que no me gustan, pero tengo mis preferidos: en jazz, me encantan Jim Hall y Wes Montgomery, pero también B.B. King. Me encanta cómo frasean los cantantes de blues y r&b, y trato de imitarlos en la guitarra.

Considerando que estás en constante movimiento, ¿ya tenés tu próximo proyecto en mente?
Últimamente estuve escuchando mucho gospel de la vieja escuela. Gospel negro, que en realidad es el padre del r&b. Estuve aprendiendo algunos temas y fue bastante inspirador. Me interesaron particularmente dos cantantes, Mahalia Jackson y Dorothy Lovecoats. También un grupo llamado The Soulster, así que tengo pensado hacer un disco con temas suyos el año que viene.



John Scofield trio & the Scohorns, el 28 de mayo en el Gran Rex. Artista invitado: Lito Epumer cuarteto. Entradas a través de Ticketek.

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