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"Conducir TVR es como jugar en la selección"

El resumen televisivo semanal por excelencia llega mañana a 500 emisiones, y sienta en el sillón de crítico a una figurita difícil de conseguir: Adrián Suar. Entrevista con Gabriel Schultz, uno de sus conductores

Televisión Registrada tuvo su primera emisión el 5 de julio de 1999, por América. Eran otros tiempos. Pasaron casi nueve años, pero el programa, ahora en Canal 13, se mantiene firme. También pasaron varios conductores. Desde sus comienzos hasta 2005, los encargados de conducir el autodenominado "primer y único noticiero de la televisión argentina" fueron Fabián Gianola y Claudio Morgado. Cuando Gianola anunció su retiro del programa, Morgado siguió sus pasos y la dupla titular pasó a ser Gabriel Schultz – José María Listorti. Pero éste último fue reemplazado por Sebastián Wainraich, y esa formación es la que se mantiene hasta la fecha.

La dupla conductora no fue lo único que cambió en 2005. En agosto de ese año, la presencia como crítico invitado del arrepentido secretario parlamentario Mario Pontaquarto provocó la censura y edición del programa por parte de las autoridades de América, lo que dejó como resultado la mudanza de TVR (y también de Indomables) a Canal 13. Así, TVR pasó a emitirse los sábados por la noche, donde con el tiempo supo encontrar un nicho.

Mañana, a las 22, Schultz y Wainraich tendrán en el sillón de crítico invitado al gerente del canal, Adrián Suar. Y el programa constará de dos partes, una con el clásico resumen semanal y otra con un repaso a través de su historia.

¿Te gusta hacer el programa los sábados?
Ahora sí. Por supuesto, cuando nos dijeron que íbamos a salir los sábados, no me gustó ni un poco, te soy sincero. Pero ahora que ya estamos hace tres años y que se instaló el programa, no lo cambio por otro horario. Y aparte se convirtió en un clásico de los sábados.

¿Qué sentís al formar parte de un ciclo que lleva casi diez años en el aire?
Siempre lo digo. Más allá de los 500 programas, conducir TVR es como jugar en la selección para mí, estoy en un lugar que siempre me gustó como televidente, así que conducirlo es más de lo que yo soñaba.

¿Creés que la esencia de TVR sigue siendo la misma?
Yo creo que sí. Obviamente que al principio no estuve, pero la esencia me parece que no cambió. Es un programa crítico, que busca golpear para despertar. Un programa provocador y a la vez crítico de la televisión, pero desde adentro. Vos podés hacer una reseña de archivo, pero la visión crítica que tiene TVR no la tiene otro programa.

¿Hacía mucho que querían sentar a Suar en el sillón del invitado?
Bastante, pero bueno, él es un tipo ocupado, y además meterlo un sábado a la noche en un canal de televisión no debe ser fácil. Es un logro de la producción, por más que sea el gerente del canal. Se lo quería invitar desde que TVR estaba en America, y los 500 programas son una buena excusa.

El programa va en vivo, pero algunas veces se emitió grabado. ¿Vos qué preferís?
Yo me siento mucho más cómodo en vivo. Las pocas veces que lo hicimos grabado lo pasé mal. Le falta clima, esa adrenalina que te da el vivo, que me encanta. Hace cuatro años, cuando debuté en Arde Troya, nunca te hubiera dicho algo así. Pero ahora no cambio el vivo por ninguna otra cosa.

En algún punto es lógico, teniendo en cuenta que los dos vienen de la radio...
Sí, eso es cierto. Por ejemplo, cuando hacemos un buen piso con Sebastián y mandamos el tape siempre decimos: "que buen piso, acabamos de hacer radio". Cuando sentimos que estamos "haciendo radio" es cuando más nos divertimos. Porque no le damos bola al tiempo,  dejamos que fluya. Quizás al aire esto no se note, pero a nosotros nos encanta.

¿Cuál es el primer recuerdo que te viene a la mente de estos años al frente del programa?
Lo primero que me acuerdo es el día que vino José Pablo Feinmann, que para mí fue un programón. Y nos hizo pelota eh, pero yo lo disfruté mucho, me pareció un gran momento televisivo. Fue tan crítico con la televisión y con el programa mismo, que quedo en la memoria de la gente. La crítica de Feinmann fue impecable, y fue una crítica con buena leche, desde el dolor de ver una televisión hecha pelota. Y también proponía algunas soluciones, porque la crítica sin propuestas es una crítica vacía. Yo no estuve de acuerdo con todas las cosas que dijo, pero la discusión fue absolutamente transparente y honesta.

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