El rap del niño soldado - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El rap del niño soldado

Perdió a su familia en la guerra civil de Sudán. Luchó en el frente en Etiopía antes de los 12 años. Huyendo de ese infierno conoció la música, y llegó a cantar en Live 8. Ahora, presenta su nuevo disco.

Si los gangzta rappers tienen algo que decir sobre la violencia, deberían hacer un silencio respetuoso ante Emmanuel Jal, crédito rimador del este de Africa. Criado en la guerra civil que desangró a Sudán durante más de veinte años, participó en combates como niño soldado hasta que huyó, primero a Kenya y luego a Londres. Ahora, luego de haber tocado en el Live 8 y pronto a editar su tercer disco, Warchild (cuyo adelanto se puede escuchar en su Space), le dedica un tema a 50 Cent, en el que le advierte que la violencia de los videogames que protagoniza el mimado de Eminem puede enviar mensajes errados a los niños occidentales.

Con su primer disco, Gua, Emmanuel Jal llegó al #1 de los charts kenyatas. En Warchild, rapea "Creo que sobreviví por una razón/ Para contar mi historia, para tocar vidas". Es que Jal sobrevivió al infierno negro (ese que aparece retratado en películas como El Señor de la Guerra y El último Rey de Escocia), algo nada común para un niño africano a la deriva. Su madre y su abuela fueron asesinadas por las tropas de un gobierno despótico, jaqueado por el alzamiento de una guerrilla que llevaba por siglas SPLA (Sudan People s Liberation Army), donde luchaba su padre. Emmanuel fue enviado a un campo de refugiados en Etiopía, donde la SPLA entrenaba niños para pelear en el frente.

A los 12 años (o algo así: Emmanuel no sabe cuándo nació, y aunque hoy puede tener entre 24 y 28 años, estableció como fecha simbólica el 1º de enero de 1980), el joven soldado se escapó de la tropa, junto a otros 400 compañeros, cuando la SPLA comenzaba a atravesar luchas intestinas. Fueron tres meses de arriesgada caminata, entre minas y ataques aéreos de helicópteros, que los llevaron a quedarse sin alimento e, incluso, a vivir del canibalismo. De aquellos 400, sólo una docena llegó a Waat, de nuevo en Sudán, donde Emmanuel conoció a Emma Mc Cune, una británica que trabajaba en una ONG cuyo objetivo era rescatar a los niños soldados (y que pronto tendrá su propio film, Emma s War, a cargo de Tony Scott). Mc Cune metió en un avión clandestino a Emmanuel y lo envió a Kenya, donde todo estaba un poco más tranquilo. Tres meses más tarde, murió en un accidente automovilístico.

En Nairobi (Kenya), Emmanuel vivió entre la calle y las villas miseria. Hasta que se sumó al coro de una iglesia y conoció la música. "Es poderosa", dijo en una entrevista. "Es la única cosa que puede entrar a tu mente y a tu corazón sin pedir permiso". Ahora, su objetivo está pronto a cumplirse.

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