El misterio del autor maldito - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El misterio del autor maldito

Millonario, excéntrico, comprometido y agitador nato, el escritor cordobés Raúl Barón Biza pasó del esplendor al suicidio. Su esposa y dos de sus tres hijos siguieron su ejemplo. En "El escritor maldito", Candelaria de la Sota emprende una investigación periodística sobre un personaje que en palabras de su hijo Jorge, "recorrió todo el camino de la degeneración y después de tanto buscar, no encontró nada".

¿Por qué el título del libro afirma que Raúl Barón Biza fue "un escritor maldito"?
El título en sí mismo es una provocación, porque Raúl Barón Biza no forma parte de los "escritores malditos". No poseía ninguna condición literaria que lo acercara a Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire o Antonin Artaud. Sin embargo, era un escritor que transitaba por los márgenes de lo institucionalizado y que buscaba romper las estructuras del pensamiento moral y políticamente aceptado. El título busca conjugar la actitud contestataria de Raúl Barón Biza con la supuesta maldición que pesa sobre él y su leyenda. 

¿En qué medida la historia de Raúl Barón Biza se cruza con la historia argentina del siglo XX?
La vida de Raúl Barón Biza transcurre en años convulsionados de la historia argentina. Tuvo una militancia política (en el radicalismo en los años 30) y luego se casó con Clotilde Sabattini, hija de Amadeo Sabattini –que fue gobernador de Córdoba—. La política y el debate de ideas era una constante en la vida de Barón Biza. Durante el gobierno de Juan Perón, se exilió junto a su mujer e hijos. Raúl Barón Biza era un gran provocador: se atrevió a describir con lujo de detalles escenas eróticas en la década del 30, incluyendo allí relaciones lésbicas. Sus libros tenían un alto contenido erótico que se entremezclaba con un trasfondo ideológico de denuncia social. Lo curioso era que el propio Barón Biza pertenecía a esa clase social a la que defenestraba. Solía realizar grandes actos de provocación: como cuando organizó una fiesta en su casa de la Avenida Alvear y pidió a sus invitados que fueran vestidos como pobres, que llevaran ropas sucias y viejas. Y mezcló a la aristocracia porteña con los verdaderos pobres, con prostitutas y trabajadores del puerto. En otra ocasión, le envió al Papa una copia de su libro más polémico, El derecho de matar. Y logró que lo excomulgaran.


¿Cuánto tiempo te llevó la investigación?
La investigación ordenada y sistematizada me llevó alrededor de dos años. Fue una tarea ardua, donde constantemente surgían obstáculos: desde la dificultad para conseguir los textos hasta la reticencia de ciertas personas a hablar de Barón Biza... Fue un proceso arduo, intenso pero fascinante. 

¿Qué te "enseñó" a vos Barón Biza como personaje"?
Raúl Barón Biza era un hombre ante el cual no se podía permanecer indiferente: se lo amaba o se lo odiaba, despertaba grandes pasiones. En todo ponía esa cuota de exceso que lo caracterizaba. Eso lo convierte en una figura muy atractiva, cuya vida y obra merece ser contada. En todo ponía esa cuota de exceso que lo caracterizaba. Eso lo convierte en una figura muy atractiva, cuya vida y obra merece ser contada. Barón Biza nos obliga a reflexionar sobre la posibilidad de vivir la vida apasionadamente, en ocasiones sin medir las consecuencias. Su obra y su estilo de vida nos interrogan de manera constante sobre quiénes somos, cuáles son nuestros deseos y hasta dónde estamos dispuestos a llegar para realizarlos. Creo que hay una frase de su hijo Jorge que lo define a la perfección: "Mi padre era un ingenuo, creía en la indignación, la violencia y el margen. Recorrio todo el camino de la degeneración y al final no encontró nada".

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