"Cada uno es punk a su manera" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

"Cada uno es punk a su manera"

En su casa de Valentín Alsina, el cantante de una de las bandas más grandes del punk nacional revisa sus cajones y hace memoria: de "Ya no sos igual" en adelante.

Bienvenidos a la casa del Mosca: grande, cuadrada y de suburbio, a cuadras del Riachuelo y frente a un taller del que entran y salen fletes, con un bate de béisbol en la entrada al mejor estilo beat-on-the-brat, una pequeña colección freak de órganos en frascos de formol (se apilan sobre el televisor y contienen el cordón umbilical de su hijo, los testículos del perro de la ex, y "la vaginita" de la gata) y un kiosko amigo con cerveza fría en la heladera a menos de media cuadra ("Te la guardé para vos", le dice al Mosca la señora que vende). Estamos en una cuadra cualquiera de Valentín Alsina, el barrio que le dio nombre al primer y ya clásico disco de Dos Minutos, que vendió 50 mil copias en 1994 y los hizo famosos, casi tanto como Attaque 77 en tiempos de Hacelo por mí. El 25 de agosto pasado, el Mosca y su pandilla se dieron el gusto de festejar veinte años de punk rock en el Estadio Obras, y de registrarlo en el dual disc (CD+DVD) 20 años no es nada.

Ahora es cerca del mediodía y el Mosca está recién levantado. Hay que decirlo: se levanta de muy buen humor. Desayuna con cerveza (¡increíble: un rockero que en privado no se contradice con su imagen!) y muestra, orgulloso, toda su discoteca de vinilos y compactos, que incluye punk, obvio, pero también pop, rock, indie. Hay variedad. "Todo el mundo se piensa que el Mosca salió del vientre de su madre con un disco de los Ramones, pero no es así", se ataja él.

Mirando para atrás y encontrando al "adolescente con muchas ganas de hacer quilombo" que era él mismo cuando fundó la banda con 20 años, el Mosca reconoce que nunca se imaginó que iba a llegar así a sus 40 años. "Al principio tocábamos para divertirnos, sin plan, ni siquiera de grabar un disco". Mosca ya traía experiencia del hardcore, con su primera banda, Héroe Camps (atención al nombre de la banda anterior del baterista, Marcelo: Caca Viva). Y quería hacerse notar: "El Mosca andaba con su camperita de cuero, los pelitos parados, chupines por más que hiciera 45 grados de calor, caminando desafiante...", rememora.

Esta historia se remonta a los días de El Tren Fantasma en Radio Rivadavia y mediados de los 80, "la trilogía" (Ramones, Sex Pistols, The Clash) y un grupo de amigos que, del otro lado del infecto Riachuelo, pasaba sus tardes escuchando algo más que punk rock: "Nos juntábamos a escuchar discos, comer picada y fumar marihuana. Y había un disco de Depeche Mode que tenía un tema que se llamaba Dos Minutos de Advertencia (Two Minute Warning) y nos gustaba como nombre. Al principio, la banda se llamaba así. Pero cuando salíamos a hacer pintadas nos quedaba muy largo... Entonces lo dejamos en Dos Minutos. ¡Total, Estados Unidos tiene 7 Seconds!".

¿Cuál fue el mejor momento del show de los veinte años?
Hubo muchos momentos, pero uno que recuerdo ahora fue cuando subió el primer invitado, Adrián Ballo, un viejo amigo mío, que es a quien le dedicamos "Tema de Adrián". Para mí fue una emoción invitarlo, y traer gente de esa época en la que nos juntábamos con los pibes en la esquina a tomar vino de cartón barato.

¿Qué mantenés de esa época?
El espíritu de siempre ir para adelante, y la actitud que tenemos arriba del escenario. O sea, yo ya no tengo 20 años, pero Dos Minutos arriba del escenario se me hace que le pone mucho huevo, somos asperotes...

¿Y en qué cambiaste?
Yo creo que con los años uno se pone más viejo y más sabio, va pasando etapas.

A esta altura, ¿te considerás un punk?
No, nunca me comí esa película del No Futuro y la Anarquía. Nunca me entró en la cabeza. Cada uno es punk a su manera. Para mí, un chabón que maneja un bondi doce horas con cien personas adentro, que le está por estallar la cabeza... ¡es más punkie que el cantante de Exploited!


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