¿A dónde van las actrices cuando mueren? - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

¿A dónde van las actrices cuando mueren?

La actriz se destaca en "Dolly Guzmán no está muerta", un espectáculo desopilante lleno de color y personajes, que se presenta en el Centro de la Cooperación.

Dolly Guzmán, una actriz en decadencia, antigua gloria del espectáculo porteño, muere en su departamento del barrio de Chacarita. Una llamada anónima pone en aviso a la policía, que al llegar encuentra que el cadáver de la actriz ya no está. A partir de aquí se cuenta la historia a través del testimonio de la madre ya fallecida de Dolly, que viene en busca del alma perdida de su hija; la mucama, que a pesar de ser muda le deja mensajes en la contestadota; y una monja, ex compañera de estudios. Un unipersonal que con la ayuda de la voz en off tanto de los detectives, noticieros televisivos y los mensajes de la contestadora de la protagonista le proporciona cuerpo y nos presenta otros personajes que van entrelazando la historia y a cada minuto suma un dato más para tratar de responder que habrá pasado con Dolly. Con varias referencias de casos policiales, cuestiones políticas y conflictos sociales directamente relacionados con la realidad argentina, esta obra de humor y tintes negros o de novela negra vincula a la desaparecida con temas como la droga, el secuestro de cadáveres o las andanzas de la mafia china, que dan pie a situaciones conectadas por temas musicales de un variado repertorio que la propia Dolly canta. Dolly es el prototipo de la actriz que hará hasta lo inevitable por no pasar desapercibida. Recurrirá a las tretas y a las mañas para conservar su estimada fama, Finge y miente sin descanso, se esconde detrás de múltiples máscaras, podrá cambiar de nombre, simular que es mexicana o hacerle creer a todo el mundo que su madre apuñaló a su padre, todo para estar en la cresta de la ola, siempre llamar la atención, no perder notoriedad y conservar la primera plana a cualquier precio.

Mónica Cabrera cubre el espacio escénico con gran agilidad y ritmo, sube las escaleras, utiliza el ascensor, mantiene arriba el tiempo de la historia desplegándose en varios escenarios, diseminados en todo el espacio donde se desarrolla la acción, como el viejo cabaret El bataclán, nombre tributo a su primer unipersonal (por la que fue nominada a un premio ACE). Se mueve vertiginosamente por todos los rincones de la sala, multiplicándose y rearmándose en muy diferentes roles resolviendo sin fisuras los saltos temporales. Mientras, la investigación prosigue y se complica con pistas falsas, personajes que no son lo que aparentan y testigos que irrumpen del más allá.





Viernes y sábados a las 21 en Centro Cultural Caras y Caretas - Venezuela 370– Localidades: $ 15. Reservas: 5354-6618

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