¡Volvieron! - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

¡Volvieron!

La banda de Cerati, Alberti y Bosio se calzó los instrumentos luego de diez años y todo fue emoción. Con shows maratónicos (¡30 temas!) y multitudinarios (¡65 mil personas!), dieron el puntapié inicial de su nueva gira.

20.57. Los relojes del estadio River Plate empiezan a atrasar sus agujas, hasta llegar a algún momento de los años 80. Las pantallas muestran fans retro, jóvenes yendo hacia algún lugar que culmina diez años después, con 65.000 personas reunidas, para ver el regreso, el gran regreso, de Soda Stereo.

Con un "Hola, bienvenidos" casi tímido de Cerati arranca Juegos de seducción, la canción que marcó –por segunda vez- el comienzo del sueño stereo que sólo por el sábado recorre 29 temas a lo largo de dos horas y media. Cada uno lookeado a su propio estilo, Bosio, Alberti y Cerati se mueven a lo largo del escenario con una tranquilidad abrumadora y con un ritmo sincronizado a la perfección que sólo falla una milésima de segundo antes del final, sobre un improvisado bonus track. Camisa azul, con chaleco y corbata brillantes por un momento, y sombrero de cowboy sobre el final, Gustavo Cerati demuestra –una vez más- su impecable y nítida voz. Mientras, un Charly Alberti con remera negra en la batería muestra toda su potencia y un Zeta Bosio multifacético corre de esquina a esquina y sólo para para interpretar en Zoom un solo de armónica.

LA ESPERA TERMINO

Tele K, Imágenes retro , Texturas y Hombre al agua serán las claves para que Soda acelere, se suelte y termine de comprar a un público ya rendido a sus pies el sábado, como cada día del fin de semana. "¿Cómo hacemos para devolver tanto amor? No se puede llamar de otra manera... Buenos Aires" fueron las palabras previas a los acordes de En la ciudad de la furia, con los coros de Leo García (siempre un colaborador de lujo en Soda Stereo) reforzando a Cerati. Y, como si los tres camarines que los separan tras bastidores hubieran impedido que se vean antes del show, llegó luego el momento del saludo: "Hola Zeta, hola Charly".

Con cinco cambios de guitarra, "Gus" logró un ambiente especial en cada tema. En casi todos los casos se respetaron los acordes a rajatabla, para crear la mítica burbuja en el tiempo que promocionó el recital. Los silencios –tanto de la banda como del público atónito- crearon un ambiente especial, donde cada actor supo lucir su performance a pleno. "No somos tantos, hagamos un picnic" decía el guión de Cerati, ante una multitud dispuesta a inventar lo necesario para que se lleve a cabo. Era el comienzo de Picnic en el 4b, con el cantante un poco más relajado, a esta altura sin chaleco y sin corbata. ¿El climax? Una seguidilla impecable de Zoom, enganchada a Cuando pase el temblor, Final caja negra ("Vamos a hacer un tema que no hicimos ayer") y Signos.

EL MOMENTO DEL BAILAR

"Bueno, momento de bailar un poco, che", y a continuación todo River sacudiendo las cachas al compás de Sobredosis de TV, que sonó con algunos arreglos nuevos. Siguieron Danza rota y Persiana americana, y la emoción de la audiencia ante la cortina de humo que copaba el escenario era imposible de disimular. Padres con sus hijos en brazos, familias cantando o simples compañeros de recital entonando la clásica canción. El momento emotivo continuó de la mano de Fue, donde Cerati aprovechó para pedir luz: "Este sería un lindo momento para que ustedes iluminen el estadio y podemos verlos un poco", rezó. Acto seguido, el estadio se llenó de brillo: teléfonos celulares o, si se quiere, estrellas en el firmamento del rock.

La noche siguió con uno de sus mejores momentos de la mano de En remolinos, Primavera 0, No existe y Sueles dejarme solo, que dio pie a otro de los cortes típicos de Cerati. "Eso, no nos dejen solos. Mañana iba a ser el día para este tema, pero lo tocamos hoy igual", agitó el sábado, y arrancó En el séptimo día. Con Un millón de años luz por primera vez se los pudo a ver a los tres juntos. De música ligera, una de las canciones más cantadas y aplaudidas de la noche, fue el preámbulo para el fin de la primera parte del show, que culminó con Disco eterno ante miles de de burbujas de detergente que flotaban sobre las cabezas de los 65.000 fanáticos.

EL PRINCIPIO DEL FIN

A la hora de jugar Cerati deja espiar una pequeñísima parte de Here comes the sun, de los Beatles, con Cae el sol. "Tienen su recompensa, eso no se puede negar", agregó. Con Prófugos, Zona de promesas, Nada personal, Te hacen falta vitaminas ("No se lo digan a nadie, vamos a hacer un bonus track. Es porque es sábado, amerita") la noche del sábado tuvo su sello. Un regreso inobjetable y muy bien desarrollado, para el recuerdo y mucho más también.