Amor not dead - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Amor not dead

A base de romance sobre el escenario se convirtieron en uno de los grupos más originales. Hablando del amor, explican por qué los boleros, las rumba y el merengue nunca pasan de moda.


"La vida está atravesada por la búsqueda del amor en cualquiera de sus formas. Cantarle al amor es disfrutarlo y sacarle dramatismo... aunque, claro, no siempre se puede" , suelta Alejo "el Chino" Amado (alter ego de Alejandro Viola), un personaje romántico como pocos, hedonista y siempre seductor, que hace casi 20 años formó el grupo Los Amados para dedicarse a los boleros y otras canciones que hablan de amores y desamores (¡escuchalas!). Es que lo que mejor sabe hacer el hombre es hacerle honor a las mujeres y al estado de enamoramiento. Está claro: el Chino es un galán de los que ya no quedan. O pretende serlo.

Pero, ¿quiénes son Los Amados? "El grupo surgió en 1989, como un sketch para una fiesta de cumpleaños. Era un juego, una gran improvisación. Pero gustó tanto que nos llamaron para otras fiestas, así que decidimos armar un proyecto serio. Después la banda se disolvió y yo la rearmé, con nuevos músicos. En el camino se fueron yendo algunos y aparecieron otros, pero el grupo como tal existen hace 18 años", cuenta el Chino, que está presentando Rutilantes, su segundo "larga duración" (sí, así prefiere llamar él a sus discos).

Clásicos con aroma latino como Reloj, Noche de ronda y Vereda tropical, pero también temas de su autoría, desfilan en un espectáculo que transporta a Centroamérica e incluye pasajes humorísticos que no tienen tinte burlesco, sino todo lo contrario: son caricaturas de algunos maestros latinos, creadas con admiración y cariño. "En Los Amados hay referencias a tics de cantantes universales, no sólo imitamos a los intérpretes de boleros de los años cincuenta. Para eso hemos tenido que escuchar a maestros como Ernesto Lecuona, Chucho Valdes, Cachaíto, arreglos vocales como los de Los Zafiros o Los Panchos y también a artistas más cercanos como Les Luthiers y bandas de jazz".

Entre las creaciones que interpretan los actores-músicos envueltos en trajes de chirriantes colores y motivos frutales (¡que viva lo kitsch!) y las tímidas apariciones de la genial Raquelita (en el universo amado, un pequeño prodigio judío del piano descubierto en un kibbutz de Nicaragua) el show vuela, alegra y alcanza su objetivo: "de aquí todos se irán enamorados", prometía el Chino Amado para dar comienzo a la función. Al menos, todos se levantan de la butaca enamorados del show.

¿Siguen teniendo vigencia las rumbas, los merengues y el cha cha cha en estos tiempos que corren? El Chino jura que sí: "Estamos pasando por un momento de necesidad de vínculos fuertes y todo lo que lleva a ellos hoy cobra vigencia". Habrá que creerle.









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