Solo voy con mi pena - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Solo voy con mi pena

Son todos latinoamericanos, pero se conocieron en Barcelona. Empezaron tocando en las calles y padecieron las consecuencias de ser inmigrantes ilegales en Europa. Recién el jueves, ya con la residencia española y el tercer disco en camino, tocan por primera vez en Argentina. ¿El fin de la clandestinidad?

Vuelven a la Argentina, pero esta vez a tocar. ¿Cómo encontraron el país?
Hace seis años que vivimos en Europa y si bien Latinoamérica tiene cosas que están en nuestra memoria, que son únicas, como la vida que hay de calle, los bares y los lugares donde se puede comer a cualquier hora o los colectivos, es todo muy raro si comparamos las dos realidades. De todas formas, creo que la única diferencia que existe es visual, aunque es muy notoria. Después, estamos marcados por lo mismo, allá existen los mismos problemas que acá.

Si tuviesen escribir canciones sociales de Argentina, ¿qué temas tratarían?
Realmente, hoy en día no podríamos hablar de temas políticos del país porque no vivimos acá. En el pasado escribimos canciones como "La Cacerola", sobre lo que pudimos enterarnos desde Barcelona que ocurría en 2001, pero la información llegaba por teléfono y por TV, que es noventa por ciento mentira, y el resto imaginándola. A nivel social, veo que sigue habiendo corrupción. Creo que el problema más grande de América Latina sigue siendo el nacionalismo. A medida que los países más se van cerrando, más se van perjudicando a ellos mismos. Porque los cuatro que manejan el mundo están muy contentos de que la gente esté separada. Eso, con el fútbol lo manejan muy fácil.

¿Y en Europa qué problemas sociales están percibiendo?
Hay mucha desocupación y mucha violencia doméstica. Hoy en día todo el patio está siendo para los ricos. España, por ejemplo, es el culo del mundo. Está económicamente integrada, pero socialmente es un país que vivió una dictadura de 40 años y recién hace 30 que no la tiene más. Está confundida.

¿Qué es lo más difícil de ser un indocumentado en Europa?
Uno vive en una especie de cárcel de donde no se puede salir y volver a entrar. Fuera de eso, está bueno, al menos no te roban la plata con multas e impuestos.

¿Se siguen sintiendo sudacas?
No nos decimos sudacas por tener complejo con algo, nosotros nos reímos de la discriminación. Es como en el fútbol, que a los de River les decían "Gallinas" y a los de Boca "Bosteros" y al final terminaron llamándose así y con orgullo. Cuando asumís de donde venís hasta te hacen propaganda si te llaman así.

¿Cómo son sus días allá?
Ahora nos dedicamos ciento por ciento a la banda. En un principio teníamos la chance de tocar en la calle, pero desde hace dos años está prohibido. De todas maneras, siempre que podemos lo hacemos igual. Nosotros siempre nos buscamos la vida para tocar. Somos una banda autogestionada y tenemos libertad para hacer lo que queremos. Tenemos grabado un tercer disco, que va a salir con un DVD que cuente la historia de la banda. Estamos negociando si sale con la discográfica con la que grabamos el álbum nuevo o si lo sacamos en forma independiente, seguramente nos vamos a quedar con la segunda opción. A Buenos Aires, seguramente llegue como llegaron los otros dos, a través del boca a boca.

¿Acá van a tocar en la calle?
Cuando encuentren cinco minutos. Tenemos como quince recitales. Hasta el sábado vamos a estar en Buenos Aires, después en Mar del Plata, Córdoba, San Juan, Jujuy y Mendoza.

¿Conocen el Uritorco, donde se va a hacer el Reggae, Punky Party?
No, conocemos más de Europa que de Argentina y eso es una pena porque acá hay unos paisajes, una cultura y una gente increíble. Pero vamos a ir, a ver si están los extraterrestres.

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