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Elegantes, marchosos y divertidos. Pero, sobre todo, uno de los dúos bailables más originales de los últimos tiempos. Los Pinker Tones llegan a la Argentina con un sonido que traspasa fronteras. Un sonido nuevo. De verdad.

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KARMA HUNTERS. Una muestra del ritmo bubblegum de los Pinker Tones.


Ya era hora de que también los músicos se tomen al mundo como una pelota sin fronteras. Acostumbrados a soniditos acotados y músicos que componen desde el hotel, el sonido total de los Pinker Tones es una bendición. Como dirían ellos en su último disco, "The Million Colour Revolution", lo que hacen traspasa cajitas musicales y nos vuelve, en 2007, a una "era de la naturaleza", a un "rugido intergaláctico", que de tan libre, propone (y pone a) bailar. Es así: Mr. Furia y Professor Manso hacen ¡plop!, despegan y empiezan a sudar las consolas: bossa, electrónica europea, swing vocal alemán, remixes en plan chanson maldita francesa, elegante vintage italiano para sus odídos, pianitos a lo Gershwin, pasitos funki-tonkis, sonidos de campiña suiza o calypsos caribeños, y marcha, mucha marcha.

Si tienen dudas de que semejante mezcla pueda existir, hoy pueden entrar en el mundo multicolor de este dúo de catalanes de 31 años, con un disco elegido por Amazon.com como el sexto mejor álbum internacional de 2006. A las 21 horas, la Ciudad Cultural Konex los recibirá en el marco del Bacardi B-Live (y el jueves y el sábado seguirán "sudando camisetas" en Mar del Plata).

¿Cómo hacen para encender pistas en países tan distintos como España, Inglaterra, China, Japón, Corea, Rusia, México y Estado Unidos? ¿Cómo hacen para que los editen en la remota Argentina, para componer bandas sonoras (Sincopat y Survival Train), dedicarse a experimentar con las remezclas (Carrots, Alessandroni, Ovni, Capri, Klaus Esser)? En síntesis, ¿cómo se hace para ser verdaderamente tan cosmopolitas, tan modernos y tan cool? Professor Manso (alias de Alex Lovett) da algunas pistas desde Barcelona... 

¿Qué saben los Pinker Tones de la música argentina y qué vienen a conocer? 
Desde adolescentes, siempre escuchamos música argentina. Ustedes tienen grandes músicos, ¡y letristas! Nos gustan clásicos como Sui Géneris, Charly García o Daniel Melero. Y Los Babasónicos, Ovni o Capri. Y no hay nada concreto, pero Zeta Bosio, el dueño de la discográfica que nos editó en la Argentina, nos pondrá en contacto, y nos encantaría conocer a tantos músicos que nos gustan. 

¿Cuál es la fórmula de ese mundo musical tan ecléctico de los Pinker Tones? 
Para nosotros el eclecticismo una bandera. Tanto Mr. Furia como yo venimos de bagajes musicales muy diferentes. Él tenía una banda más de pop rock y yo de cantautor electrónico. La premisa de los Pinker Tones fue juntar sus instrumentos analógicos y mis computadoras, y nos proponernos hacer todo lo que no habíamos hecho anteriormente, por estar encasillados estilísticamente en una caja. Porque, quieras o no, cuando tienes un grupo, siempre te terminas definiendo por un tipo de música, y si haces indie pop no queda bien que hagas un tema de bossa o un tema de swing vocal, un tema hawaiano, o cualquier otra cosa que se salga de los parámetros estéticos en los que te mueves. Y eso sucede, seguramente, por vicios de la industria, que necesita etiquetar. Justamente, los Pinker nos permitieron juntar la tradición de la chanson francesa con el hip hop y con la psicodelia de los 60, hacerlo como un reto, y sentirlo como un orgullo. 

Al escucharlos, parecen haber escuchado toda la música del mundo... ¡y eso con sólo 30 años es imposible!
En verdad, Furia y yo hemos escuchado mucha y muy diversa música desde que éramos muy jóvenes. Como decía Duke Ellington, existen dos tipos de música: la buena y la mala. Y yo estoy muy de acuerdo con esta afirmación. Desde bossa nova, hasta electrónica, pasando por el pop, el jazz, la música clásica, sería tan difícil acortarlo. Además, desde los 15 años, estoy pegado al mouse de la computadora. 

¿Y qué música escuchan ahora?  
No queda muy bien decirlo en una entrevista: soy muy fan de U2. Tendría que ser más elitista y más cool. Pero me encantan. También nos gustan cosas más raras, como los Comedian Harmonits, un grupo de swing vocal de Alemania de los años 20. Y yo escucho mucho jazz: Bill Evans, Brad Mehldau. Cosas que vienen de Inglaterra, los White Stripes, Franz Ferdinand, cualquier grupo nuevo que sale siempre trae algo bueno. Clásicos de la electrónica como Kraftwerk, o latinos, como Mongo Santamaría. Y miles, y seguimos comprándonos discos y descubriendo. 

El álbum salió en más de cincuenta países, desde China hasta la Argentina. ¿Cómo lo explican? 
En cualquier lado, la música conecta. Recuerdo que cuando llegamos a un club en Pekín, dijimos: "¿aquí quién nos va a conocer? No va a haber nadie", y de repente el club se llenó de chinos cantando nuestras canciones. Y dijimos: "¿de dónde salió todo esto?" Claro, salió de Internet. O cuando fuimos a una tienda pirata en China, y encontramos nuestro disco copiado, a 40 centavos de euro, y nos compramos como 200, para repartir entre nuestros amigos, porque nos causaba mucha gracia la versión pirata de nuestro propio disco, lo cual es un síntoma buenísimo de la conexión con la gente. Y el lenguaje universal que nos une con ellos es la música. 

Y hablando de lenguas, una de las curiosidades del disco es todos los idiomas en que están cantadas las canciones... 
Yo creo que lo asociamos al estilo musical en el que componemos cada canción. Es decir, de cada estilo musical, surge el idioma en el que tiene que ser cantado ese tema. Plantearte hacer un tema en francés significa algo distinto que cantarlo en inglés, por la propia sonoridad del idioma. La música es universal, cada idioma tiene sus ventajas, y es bonito explorarlos.

Denitivamente universales, igual que el lugar donde idean sus canciones. Algo así como el paraíso, como el mundo "Pinkerland". Professor Manso lo cuenta, y nos deja con una canción: "Componemos una pequeña casita de madera, estilo escandinavo, en las afueras de Barcelona. Es una casa sueca, hecha con madera checoslovaca, vendida por una empresa francesa en Cataluña".

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