Dejá de señalar, tu dedo se va a quebrar - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Dejá de señalar, tu dedo se va a quebrar

Casi 30 mil personas participaron de la duodécima edición de la  "Caminatón" solidaria que se realizó el domingo, en Parque Patricios. Paso a paso, la multitud colaboró con un hogar de niños huérfanos de familias VIH positivo y disfrutó de la compañía de Los Cafres y Virus, quienes acompañaron y tocaron a bordo de un camión.

El calentamiento previo a practicar un deporte o realizar cualquier tipo de actividad física es imprescindible para no convertirse en el cliente del mes para un kinesiólogo. Claro que esta regla no escrita, no discrimina maratones de caminatas. Por eso, la tarde del domingo en Parque Patricios dejó ver una multitud de casi 30 mil personas en plan de pequeños repiqueteos y saltitos, antes de que comenzara la duodécima edición de la "Caminatón" 2km x Sida. Si bien, la prueba distaba de vestir el cartel de exigente, todos elongaban brazos, piernas y, sobre todo, gargantas. Es que desde un escenario montado sobre un camión -bautizado con el nombre del ex líder de Virus, Federico Mouras-, Los Cafres arrancaron con los primeros acordes de su show itinerante. Algo así, como un walkman (¿qué antigüedad, no?) a cielo abierto para entretener el paso a paso. Un paso a paso solidario.

Verde paisaje del compromiso, el que se veía en la esquina de Caseros y La Rioja. "Disfruten de la música, pero compren las remeras también. Colaboren", pedía uno de los organizadores. Así, de a poco, la escenografía presentaba el color de la esperanza. Es que las casacas representaban la colaboración con la Casa Vela, un hogar para niños huérfanos de familias VIH positivo. Al rato, una subasta invadió la escena: "$70 por ahí, vamos ¿quién se la juega un poco más? 90. 110. 125. ¿125? 125, listo", el periodista Marcelo Zlotogwiazda bajó el "martillo" de la licitación por la remera firmada por todos los integrantes de la banda de Guillermo Bonetto.

El camión delante, todos detrás. Una pared humana contenía a la masa a una distancia prudencial. Mientras, a los costados del escenario móvil, se leían las leyendas-consejo que rogaban por el uso del preservativo en las relaciones sexuales e instaban a no compartir jeringas. Entre la gente, caminaba el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, a quien recibieron entre silbidos, aplausos y un mar de pedidos. Como el de dos mujeres infectadas desde hace diez años, que pedían por una mayor oferta de medicamentos gratuitos para tratarse.

Si el diccionario de prevención rutera advierte de los peligros de adelantarse en una curva, el del caminatón señala la contraindicación de cantar cuando el tablado está girando. "Cuando doblamos paramos de cantar", explicaba Bonetto. Lejos de cronómetros o marcas a superar, dos señoras se tomaban de los brazos para cruzar juntas la línea de llegada, al tiempo que una de ellas aseguraba tener la remera de todas las ediciones.

A mitad del trayecto, el camión se detuvo y el reggae también. Esta vez no había curva a la vista, sino que ahora le tocaba a Virus tomar el timón del show. Apurados por el concierto que los esperaba en Chascomús, Los Cafres abandonaron el barrio. En cambio, la marcha siguió su rumbo y una lluvia de aplausos cerró la tarde solidaria.

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