Rock pixelado - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Rock pixelado

De inspiración retro y creación amateur, Shoshiland es un videojuego que mantiene siempre online a una comunidad indie en crecimiento. Esta noche a las 22, todos se mueven al escenario virtual donde tocan The Tandooris.


Sentados delante de la computadora, si de algo están seguros los jóvenes de la generación @ es que mucha gente está haciendo lo mismo. No casualmente, son los que llevan años pasando niveles en los videojuegos y ahora, por los favores de la banda ancha expandida, estar mucho tiempo online pasó a ser el objetivo de un juego web: el Shoshiland, que promete 24 horas de súper acción.

Sólo hace falta registrarse con nick y uno se transforma en un shoshi que transita por los distintos niveles de esta realidad virtual y los objetos (árboles, bicicletas) que la pueblan están colmados de energía que se distribuye entre todos. En una competencia mensual, resulta ganador el que más energía acumuló. Entonces se organiza una fiesta con entrega de premios, el contador vuelve a cero y se larga la nueva competencia. Pero lo más llamativo resulta que mientras el usuario está offline debe esconderse lo suficiente para que los demás no le "chupen" la energía. Indicios de la desesperación ante la conectividad frustrada que tiene antecedentes: cada vez que "se cae" el MSN o el Fotolog.

Como un emulador de los viejos que se jugaban en el Atari, el Shoshiland es un videojuego que lleva la firma de Agustín Pontura, un diseñador de interfaces que aprendió por su cuenta la programación. "La idea nació hace un año y medio, pero este es el cuarto mes de competencia real", dice el creador de esta comunidad a la que se ingresa por invitación y ya tiene 290 amig@s por milagro del boca a boca ¡virtual!

Demo de Shoshiland

En Shoshiland, como en la vida, parece que andar en equipos resulta siempre más fructífero. Pero también uno se puede batir a duelo, chatear con algún otro shoshi que anda caminando por ahí y por qué no invitarlo al Shoshi Love, un telo con todo lo que debe tener.

"Cuando te registrás, tu shoshi nace en alguna parte del territorio y empezás a desplazarte con una estrategia muy simple. Además, no tenés que instalar nada en tu compu y en 500 k entra todo. Es como chequear mails", detalla el cerebro detrás de este juego adoptado por la comunidad indie. Entre sus iniciados, ya tienen usuario el ilustrador Octavio Otto Garabello, Mateo Amaral (ecléctico artista), el VJ Cristian Parsons, la fotógrafa conocida como Cobraverde y Julián Aznar, el músico que inauguró el ciclo de recitales ¡Nos hacemos la farra!

Sucede cada tanto en el Sinthetic Nature, el escenario también virtual de Shoshiland. Como algunos de los integrantes de The Tandooris están jugando, esta noche la pantalla simulará una proyección que lanza el sonido mientras los muñequitos se mueven en tiempo real. También tendrá que moverse el público, es decir, los demás shoshis que se enteran mediante el resumen que aparece cada vez que se conectan.

"Para ganar hay que ponerse las pilas y yo califico tan mal que entro cada tanto", dice Darío Tandoori, uno de los cuatro de la banda de rock psicodélico que tienen muñequito customizado de sí mismo. A las 22 comenzará la proyección de los videos Looking for a nurse y You Complain Too Much en tiempo real, como "un gran chat room animado". Próximamente, los Brian Storming y Flavia and The Motonets, también en versión shoshi, tendrán su show.

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