Amamos tanto a Gershwin - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Amamos tanto a Gershwin

Jorge Navarro y Ernesto Acher vuelven a homenajear al popular compositor en el Coliseo, con una selección de sus mejores canciones y la participación de una orquesta sinfónica.

Tres hombres, músicos, sin saberlo, tuvieron por mucho tiempo una idea rondándoles en la cabeza. Intentaron realizarla solos y acompañados, pero tuvieron que reunirse para que al fin naciera.
Sucede con las ideas: algunas son tan buenas que se hacen recurrentes y no dejan dormir. Sucede con los artistas: algunos son tan talentosos, que nunca podrán pasar de moda. Y sucedió con George Gershwin, el más clásico de todos los músicos de jazz, o el más jazzero de todos los músicos clásicos, según se mire, claro. Y con Ernesto Acher, Jorge Navarro y Baby López Furst (fallecido en 2000, y parte de los comienzos del proyecto).

"Mi sueño era hacer una versión de Rapsodia en Blue con dos pianos y una orquesta sinfónica", confiesa Jorge Navarro a Ciudad.com. "Siempre se lo decía a Baby López Furst: improvisemos sobre lo que él compuso. Pero era un proyecto enorme de hacer, y así nos pasamos años, imaginándolo", recuerda el pianista, que hizo su aparición en el mundo del jazz en los 60, tocó con el "Gato"Barbieri, con la gran Ella Fitzgerald, compartió escenario con Ray Charles e integró La Banda Elástica.

"Hasta que un día, me llamó Ernesto Acher, a quien conocía de la Banda Elástica, y me invitó a tomar un café", cuenta Navarro. Entonces, sentados en un café de la calle Libertador, "a una cuadra del Automóvil Club", sucedió ese encuentro. "Tengo casi terminada una versión de Rapsodia en Blue para piano y orquesta y pensé que podríamos hacerla", relata el pianista emocionado. Se rieron, festejaron, compartieron la casualidad y comenzaron con un proyecto que llenó desde el Teatro Avenida hasta el Colón, y convirtió a varias salas y orquestas del interior del país en parte de una fiesta "puramente gershwiniana": "clásica y moderna", como les gustaría decir.

Pero nada era casual: Gershwin es uno de esos artistas que reúne a los músicos de todas las generaciones. "Marca un atractivo tremendo para ellos, para el público, y no reconoce barreras", explica Acher a Ciudad.com. Tal vez allí esté el atractivo para dos hombres que hoy se paran en un escenario, toman cualquiera de las canciones del compositor, y, como dice Navarro, saben "cuándo empieza y cuando termina", pero el resto, sigue siendo sorpresa, aventura, lo que el ritmo, la ironía, la picardía o el clima deparen.

La unión, por cierto, funcionó. En agosto de este año, el Teatro Colón los recibió y los aplaudió (escuchar audios). El 14 y el 15 de noviembre próximos será el turno del Coliseo (Marcelo T. de Alvear 1125). ...Pero los amantes de estas "reuniones cumbre" ya empiezan a preguntarse: ¿Quién será la próxima víctima? ¿Hay alguien más de la emblemática sobriedad de Gershwin para desarmarlo y rearmarlo en otro escenario? Navarro y Acher intentan algunas opciones, pero se las ven difíciles. Duke Ellington, surge, por supuesto. También el repertorio de las comedias musicales, el de Cole Porter, o, como dicen, "un Tom Jobim jazzeado podría ser maravilloso".

Como diría George, ¿no sería, simplemente, "Maravilloso"?

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