El alma de la fiesta - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El alma de la fiesta

El clarinetista comenzó tocando varios estilos y para artistas muy diferentes entre sí: Banana Pueyrredón, Horacio Fontova, el grupo Sax Tango, el panameño El General y, en Estados Unidos, Little Richard, Taj Mahal y Carlos Santana. Pero un día se dio cuenta de que "todos tenemos una voz natural, una tradición que defender" y comenzó a hacer klezmer soul, música con espíritu judío y un ritmo que no puede faltar en ninguna celebración.

"Estoy mal de la garganta porque anoche estuve gritando el triunfo demócrata hasta las seis de la mañana – dice Gustavo Bulgach, por teléfono desde la casa de su madre en Buenos Aires, donde está de visita -. Estoy emocionadísimo, feliz; revive la esperanza de que se termine la época oscura del mundo y vuelva el amor y la comprensión. El voto popular le dijo que no a alguien que no escucha a la gente, una vez más la voz de millones es mucho más importante que el interés de unos pocos". El clarinetista y saxofonista es argentino, pero vive en Estados Unidos desde 1992, cuando se mudó a New York.

Bulgach había trabajado, en Buenos Aires, con Banana Pueyrredón, Horacio Fontova e integrado el grupo Sax Tango, que lideraba Arturo Schneider flautista y saxofonista de Astor Piazzolla. En la Gran Manzana y Los Ángeles, el músico recorrió varios estilos tocando con artistas muy diversos como su amigo Kevin Johansen, el panameño El General (el mismo del hit "Se te ve bien buena"), y muchos otros mientras fue integrante de la banda estable del club The House of Blues , como Little Richard, Taj Mahal y Carlos Santana. "Cuando todavía no existía Internet, había un grupo de personas que estaban estudiando cuánto delay había en la transmisión de video por vía telefónica de una ciudad a otra – cuenta Bulgach-. Como el club estaba en varios lugares del país como Chicago, Boston, Las Vegas y New Orleáns eligieron a Little Richard para que diera un concierto que se transmitiera a todas las sedes donde iba a haber público y pantallas gigantes. Little Richard dijo que iba a tocar solo con su piano, pero le avisaron que el club tenía un grupo estable que podía acompañarlo y le pareció bien. Nuestro manager le dijo: vamos a hacer un ensayo . Y él contestó: el que tenga que ensayar para tocar mi música está en el negocio equivocado . Así que subimos al escenario sin conocerlo antes. Tocamos durante 45 minutos infinidad de temas, es imparable. Después nos invitó a su camarín, es un artista muy sensible, sabe que los músicos jóvenes quieren guardar un recuerdo de cuando tocaron con él. Me dijo: ¡sabés hace cuanto que no tocaba con un blanco! , y le pregunté ¿y con un blanco argentino? . ¡Nunca! , me dijo. Nos matamos de risa".

La música de Gustavo Bulgach comenzó a hacerse conocida luego de la edición de su primer disco con su banda Klezmer Juice llamado Actions Speak Louder Than Words, en 2004 y su aparición en la película The Wedding Crashers (Los Rompebodas) con Vince Vaughn y Owen Wilson, donde toca una versión de Hava Anguila.

Curiosamente, fue precisamente en un casamiento donde el músico decidió comenzar a hacer klezmer soul (música con espíritu judío tradicional de las celebraciones). "Yo había trabajado en un programa de televisión y uno de los productores me dijo que se casaba – recuerda Bulgach-. Entonces saqué mi clarinete y le empecé a tocar música judía. Se volvió loco y dijo quiero que vengas a tocar a mi fiesta . Le comenté que no tenía grupo para eso e insistió : formá uno, yo te pago . Resultó que el suegro tenía ese concepto de que si no sos top no podés participar, entonces me llamaba por teléfono y me preguntaba si era bueno. Un día le hice un concierto telefónico. Toqué y me dijo: sí, sos muy bueno . Habiendo pasado la prueba de fuego fuimos al casamiento y en lugar de tocar la media hora estipulada lo hicimos por dos horas. Una vez que todos terminaron de bailar y de tomar este señor me llevó a un cuarto separado y me dio lo que acordamos como caché y dos mil dólares de regalo. Me dijo: andá y grabá un disco . Le pregunté por qué y contestó: muy simple, si vos no te dedicás a tocar este tipo de música sos un desperdicio, ¿y quién quiere ser un desperdicio? ".

En Estados Unidos Bulgach conoció a Bennie Maupin, un clarinetista y saxofonista que tocó con Herbie Hancock y Miles Davis, que se ha convertido en su maestro y mentor. "Yo soy algo así como su jefe de producción, mano derecha, practicamos juntos y participo de proyectos que él conduce como una big band, un cuarteto de saxofones, una orquesta de música contemporánea. Cuando le comenté lo que me había pasado en el casamiento me dijo: el músico se tiene que dar cuenta de su función social, rendirse a lo que le toca. Vos sos un judío argentino, tenés que ser el mejor en lo tuyo y no tratar de convertirte en otra cosa porque ahora se te ocurre ser jazzero. Si por tus venas corre otra música, tenés que defender lo que te tocó".

Efectivamente el klezmer soul es una herencia de sangre para Gustavo Bulgach. "Mi abuelo era el presidente de una congregación en Villa Gessell y los jasidín, que son los judíos de Europa del Este son muy de cantar y juntarse – señala-. Con mi hermano íbamos a pasar el día allí y había música todo el día".

El clarinetista se presenta hoy (jueves 9 de noviembre), a las 20, en AMIJAI, Arribeños 2355. "El show va a ser una explosión – adelanta-. Aparte de mi quinteto formado por Alejandro Franov, en acordeón, Diego Wainer, en contrabajo y bajo eléctrico, José Luis Skoruvski, en batería y Germán Mailer, en guitarra, va a haber invitados. Diego toca con unos percusionistas sefardíes y dos de ellos nos van a acompañar. También Kevin Johansen y otros que no quiero mencionar porque es una sorpresa".

Bulgach ya editó dos discos, el último Klezmer Juice salió el año pasado y actualmente se encuentra grabando el tercero que saldrá en febrero. El músico tiene cuatro bandas en diferentes lugares del mundo: Argentina, Los Ángeles, New York y París.

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