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Ana no está sola

La cantautora uruguaya, prima hermana de Jorge Drexler, vuelve a tocar mañana en Buenos Aires. Su primer disco solista, "Soy sola", lanzado este año, gustó... y mucho. ¿Cuestión de genes?

"Venía en el ómnibus desde Uruguay para Buenos Aires y una chica se levanta para ir al baño. ¿Viste que los jeans acá se usan de tiro bajo? Bueno, veo que en el elástico de la bombacha decía: Soy sola en purpurina, y dije: ¡qué alucinante como merchandising! Yo no sabía que acá había tanta cosa con esa frase. ¡Me quiero matar!, comenta Ana Prada entre risas, cuando empezamos a hablar sobre el nombre de su disco. En realidad, es una frase que desde hace tiempo viene dando vueltas por su cabeza. Y no es, como pueden pensar algunos que vienen siguiendo su carrera musical, que se debe a su separación del cuarteto del que participaba, para lanzarse como solista. En realidad, tiene que ver con una concepción más filosófica, más existencial: "Viene por el lado de tomar conciencia de que cada uno de nosotros es único, que nacemos solos, y que morimos solos. En realidad, todos somos solos", dice esta joven de rulos color del sol. Y también, "porque me gusta la sonoridad desde el punto de vista fonético: soy-sola", repite.

La vida de Ana desborda de experiencias y vivencias de distintos y variados sabores. Trabajó en el campo "como peón"; fue "la chica surfista de La Paloma" y se recibió de psicóloga. Siempre con la música como compañera inseparable. Hace ya quince años que se mueve en el ambiente musical uruguayo. Empezó junto a Daniel Drexler (hermano de Jorge); luego formó, junto a tres mujeres más, un cuarteto llamado "Las Otras"; acompañó a Rubén Rada con sus canciones para niños, y hasta cantó junto a su primo Jorge en el teatro Solís de Montevideo, en donde él presentó su disco "Llueve", allá por el 96. Y hoy, "Soy sola", su primer disco solista. Ana cuenta que dentro suyo conviven una mezcla de sensaciones: "U no va acumulando experiencias y todo sirve en la vida, cada cosa que uno aprende. Por eso, por un lado, siento que tengo un montón de camino hecho. Pero por el otro, siento que estoy en pañales, como empezando algo mío, distinto. Lo siento como un paso enorme", comenta.

El álbum estuvo producido por Carlos Casacuberta –el mismo que coprodujo, junto a Juan Campodónico, los tres últimos discos de Jorge Drexler– y en él participan reconocidos artistas como Luciano Supervielle, Fernando Cabrera, Nicolás y Martín Ibarburu y el mismo Jorge, presente en el tema "Amago de Caña". "Para mí fue un súper honor que él participara. Yo no quería molestarlo con el año agitado que tuvo. Pero incluso vino de España ya con unas voces pensadas para agregar en el tema. Después, escuchó todo el disco y me dijo que le había encantado, que me fuera para allá a tocar. Eso me dejó muy contenta", se sonríe.
El clima del disco de Ana; la energía que corre relajada por sus canciones: la mezcla de melodías folclóricas, las milongas, las zambas, las Chacareras y los valsecitos criollos, son características que afortunadamente comparten con la familia Drexler. "Somos primos hermanos y nos hemos criado casi escuchando las mismas cosas. Capaz que yo con más influencia del folclore argentino, por vivir en el interior, en Paysandú. Hay una raíz común de cosas compartidas con ellos. A la hora de componer uno está atravesado por sus identidades sonoras y a mí me sale por ese lado. Es un orgullo que me compares con ellos"
No es casualidad que Ana haya elegido para las fotos de su disco escenarios campestres, con cielos limpios y azulados, pastos de un verde intenso, desbordantes de girasoles. Sus canciones conducen a esos sitios. Transmiten sus olores, sus climas, y logran relajar el cuerpo y el espíritu. "Yo soy bicho de campo. Me gusta mucho estar en contacto con la naturaleza. Es como que necesito tener esa inyección de energía, de verde", cuenta. Los parroquianos de Malvín, la localidad en donde ella vive dan fe de sus dichos. Todos los días –o casi todos– la ven llegar a la plaza que está cerca de su casa. Se queda un rato recostada, en medio de las copas de los árboles y el pasto verde...recargando las pilas.


Ana Prada toca mañana, a las 21, en La Vaca Profana, (Lavalle 3683). Precio: 15 pesos.

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