Felipe Pettinato, sentida reflexión sobre el bullying y su historia personal: "Viví algunos infiernos" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Felipe Pettinato, sentida reflexión sobre el bullying y su historia personal: "Viví algunos infiernos"

En una suerte de carta abierta, el hijo del afamado conductor reveló las experiencias y prejuicios que sufrió en carne propia.

Felipe Pettinato y su historia personal. (Foto: Instagram y Web)

"Una de las cosas que más he sufrido es el PREJUICIO. Estudié en unas doce escuelas, se dividían entre los que me querían cag*r a piñas (y lo han hecho), los amigos por interés y los resentidos profesores".

La problemática del bullying es cada vez más visibilizada en los medios. El asesinato de Nayra Cofreces, una joven de 17 años que falleció luego de agonizar tres días como consecuencia de la golpiza que le propinaron sus compañeras de escuela, conmocionó al pueblo de Junín y a la sociedad entera.

Quizá sensibilizado por el doloroso y repudiable suceso, Felipe Pettinato decidió compartir su historia personal y una sentida reflexión. El hijo del afamado conductor reveló las experiencias y prejuicios que sufrió en carne propia, en una especie de carta que publicó en su cuenta de Instagram.

El texto completo:

Una de las cosas que más he sufrido es el PREJUICIO. Estudié en unas doce escuelas y en cada una me encontré con los prejuiciosos de siempre. Nunca llegaban a conocerme y juzgaban a primera vista, por ejemplo: ‘Se cree mucho por ser hijo de...’, ‘Si aprueba es porque es el hijo de...’ o ‘¡Qué mal está ese chico! Y bueno con el padre que tiene ¿Qué querés?’. Se dividían entre los que me querían cag*r a piñas (y lo han hecho), los amigos por interés, algunas crueles compañeras y los resentidos profesores. Todos repletos de prejuicios. No quiero entrar en detalles, pero viví algunos infiernos.

"Ese pasado me forjó una personalidad muy introvertida y desconfiada, pero también muy abierta a informarse antes de determinar nada al respecto".

Aquello me dio una lección, aprendí a no ser prejuicioso. Eso te conecta de manera más profunda, con más cantidad de personas. Ese pasado me forjó una personalidad muy introvertida y desconfiada, pero también muy abierta a informarse sobre todo y todos antes de sentir o determinar nada al respecto. Siempre viendo a cualquier otra persona PRIMERO como ser humano y respetándolo desde la perspectiva simple del amor que implica sentirse igual a los demás. No es que quiera a todo el mundo, pero deberías saber que cuando te doy un abrazo, es el más sincero abrazo”.

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