Norma Pons y una charla íntima: "Tendría que hacer memoria sobre el sexo, ya me resigné con ese asunto" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Norma Pons y una charla íntima: "Tendría que hacer memoria sobre el sexo, ya me resigné con ese asunto"

La protagonista de La Casa de Bernarda Alba y nueva participante del Bailando habló sin filtro con Ciudad.com: el amor, los prejuicios, el deseo y mucho más. 

Simpática y auténtica, Pons dialogó con nosotros sobre todos los temas (Fotos: Jennifer Rubio).

Cuesta creer que en cincuenta años de carrera, Norma Pons recién protagonice su primer clásico dramático a los 70: la intensidad que transmite sobre las tablas se la lleva con ella al bajar del escenario. Bastan pocos minutos de charla -cigarrilo en una mano, mate en la otra- para reconocer en la actriz a una apasionada, como le gusta definirse, que se luce en el teatro al frente de La Casa de Bernarda Alba y se anima a un desafío diferente al participar en Bailando 2014.

"Tendría que volver a hacer un poco de memoria con respecto al sexo porque me entregué en ese asunto, me resigné. Las chicas jóvenes son muy belicosas y están a la orden del día, ¿con quién voy a competir?".

Con un tono de voz arrabalero que mantiene a su interlocutor siempre expectante, como si estuviera presenciando un emocionante unipersonal, Norma le cuenta a Ciudad.com cómo pasa del drama al humor y de los textos de García Lorca a la pista de ShowMatch con una naturalidad apabullante. “¿Sabés lo que pasa, piba? Yo todavía no estoy en la cuenta regresiva y la vida hay que vivirla intensamente, sino no tiene sentido”, será el primero de muchos axiomas que entregará a lo largo de la entrevista.

De adolescente salía del colegio para zambullirse en el mundo del radioteatro y convertida en una mujer se transformó, en la década del setenta, en un ícono del mundo revisteril junto a su hermana Mimí. Hoy, las plumas quedaron en el pasado y encuentra el reconocimiento que tanto esperó de la mano de la obra que dirige José María Muscari: “Luché toda la vida por hacer clásicos. Lo que pasa es que todo depende de dónde viene uno y yo empecé en la revista, entonces se complicó un poco…”.

- ¿Te enfrentaste a mucho prejuicio?

- ¡Demasiado! Esta es otra época pero antes era muy difícil, inclusive los grandes actores del teatro no iban a ver revista, era como un género prohibido y el Teatro Maipo, un teatro prohibido. No tenía contacto con esos artistas porque no pisaban esos teatros directamente. Pero el que transitó el género revisteril sabe que no se puede comparar con ningún género, es algo maravilloso. Claro que los tiempos han ido cambiando y ahora no sé si es tanto revista, me parece que es más un show. No están los que deberían estar en esta época para asombrarnos, no surgieron nuevos referentes. Yo, por ejemplo, me considero un referente.

- ¿El público te lo hace sentir?

- Sí. Y lo que el público tiene que entender es que a mí ya no me importa lo que me pase, porque este tiempo lo estoy viviendo regalado. Entonces, lo bueno es dárselo a ellos, sin emplear técnicas, siendo yo de verdad sobre el escenario. El público se lo merece por quererme y dejarme permanecer durante todos estos años; sino hubiera sido muy difícil.

"Todavía no estoy en la cuenta regresiva y la vida hay que vivirla intensamente, sino no tiene sentido".

- ¿Priorizaste la pasión por la carrera sobre la familia?

- Sabés que no es tan así… Es muy difícil que uno priorice la parte personal. Pienso que son destinos que uno tiene, que es la vida la que te va llevando, de pronto uno a veces va diciendo que sí, otras que no… pero cuando el amor llega, el amor lo puede todo. Y aunque mucha gente dice que por amor no se muere, te aseguro que uno puede llegar a morir por amor. Evidentemente, no llegó a mi vida, no ha llegado con la fuerza que tendría que haber llegado, si no el amor no me hubiera dejado hacer otras cosas. Por eso, yo digo que son destinos. Porque fíjate que a mis hijas de ficción en la obra, las siento mías.

- O sea que el instinto maternal lo tenés.

- Claro, no sabés el sentimiento de madre que yo tengo. ¡Es muy fuerte! ¿Y cómo lo exteriorizo? Tratando de darle lo mejor a los más jóvenes. Habemus de todo en este ambiente y quiero que ellos sepan que hay gente muy generosa también, ése es mi caso. Es lo que trato de hacer para que me recuerden, porque tengo una obsesión de que no me olviden y de que me tomen como referente. Como será que por eso voy a empezar algo completamente nuevo y distinto como el Bailando.  

- ¿Por qué aceptaste participar de ShowMatch?

- ¿Por qué agarro esto? ¿Con qué necesidad? No tengo ninguna necesidad de hacer esto, pero les quiero demostrar a los más jóvenes que tienen que ser completos. Enseñarles a los más jóvenes del ambiente pero también al pueblo argentino, a las mujeres de mi edad, que sepan que todavía se puede, que no se queden encerradas en sus casas, ahí sentadas, como que la vida se terminó. La vida no se termina hasta la última respiración y pueden pasar otras cosas. Demostrarles a las señoras que aunque no salga perfecto, que aunque se rían de mi, me valoren porque me arriesgué. La vida es maravillosa, depende de cómo la vivas.

- En medio de ese desafío, ¿no te ves peleando con el jurado?

- No, me va a divertir mucho y los voy a poner en una posición muy jodida porque van a tener que puntuarme. Va a ser muy divertido porque el asunto va a ser de cero para abajo (risas). Tampoco me voy a romper tanto el alma porque no puedo hacer una entrega total como querría. Me tengo que cuidar por la obra, tengo un compromiso muy grande en el teatro, así que voy a dar hasta la mitad. Si yo no estuviera haciendo Bernarda..., no sabés lo que podría hacer. ¡Por Dios! Me importa un carajo después quedar inválida.

"Bailando es un regalo de la vida, un mimo que la vida me da. ¿Qué me importa lo que me pase, si no me sale la coreografía o lo que me diga el jurado?".

- ¿Cómo te sentís en Ideas del Sur?

- Me da alegría porque fue en el único lugar en el que no rompí las pelotas ni golpeé la puerta, porque ya no hay lugar en el mundo donde no haya golpeado puertas o pedido que me ayuden. ‘Por favor, que quiero hacer esto, dame una oportunidad’. Es un regalo de la vida, un mimo que la vida me da. ¿Qué me importa lo que me pase, si no me sale la coreografía o lo que me diga el jurado? Tengo la oportunidad y me gusta.

- ¿Cuánto influyó en este presente la entrevista que diste en Intrusos el año pasado donde confesaste “nací para ser amante y puta”?

- Con esa nota me gané el amor del hombre porque nunca pude decir hasta qué punto valorizo al hombre. Para mí el hombre es lo más bello que Dios creó y es tan importante en la vida de una mujer…  También pasó que le abrí los ojos a muchas mujeres ante cierta forma de vida que tenían reprimida. Evidentemente, tan mal no debo haber vivido porque nunca le he hecho daño a nadie, pero he vivido como he querido, a mi manera. Y muchas mujeres no. Pero ahora lo están haciendo, me lo dicen las señoras y la que no me lo puede decir llena el teatro cuando viene a verme.

- En esa entrevista con Rial, hablaste con mucha naturalidad del rol de la amante, que suele ser tabú.

- Toda mi vida me gustó ser amante. Me gustan los casados pero nunca molesté a las señoras y nunca nadie me reprochó nada. Si ellos vinieron a mí y a mí me gustó, es problema de ellos, no mío, el asunto es que nadie se sienta herido. La vida puede cambiarle a él porque me puede estar pensando mientras está con la otra mujer, pero no es mi problema. Como he visto mucho en mi vida, más de lo que he vivido, no quise nunca compartir el techo con un hombre y jamás lo haría.

"Toda mi vida me gustó ser amante. Me gustan los casados pero nunca molesté a las señoras y nunca nadie me reprochó nada".

- ¿Ahora se te acercan más los hombres?

- Sí. Nadie me cree y me importa tres carajos, pero uno me ha ofrecido un edificio. En una de ésas lo conozco, capaz que me gusta, y era todo mentira, ¡me pego un tiro! Así que va a aquedar en una anécdota. Aparte, ya estoy muy grande. Tendría que volver a hacer un poco de memoria con respecto al sexo porque medio que me entregué en ese asunto, me resigné. Las chicas jóvenes son muy belicosas y están a la orden del día, ¿con quién voy a competir? ¡Ya tengo una edad que Dios me libre y me guarde! Tampoco la pavada, boluda no soy. Tampoco voy a hacer el ridículo, no lo hice nunca y no voy a empezar de vieja. Pero me gusta contar mis vivencias y cómo soy. Si me aceptan, me aceptan. Y si no me aceptan, me importa tres carajos. Lo importante es que yo esté bien y estoy bien de verdad.

- Recién decías que tenés una obsesión por que te recuerde la gente, ¿qué recuerdo te gustaría que les quede de vos?

- Con la imagen de una muchacha que luchó mucho porque creyó en su vocación, que la llevó a lugares inesperados. Fue una larga lucha y tardé, pero quiero que sepan que todo es posible en la medida en que estés preparado. A algunos les llega antes, a otros más tarde… Pero lo bueno es que a mí me llegó a esta altura porque el día de mañana cuando esto pase , porque todo pasa,  no voy a sufrir tanto porque ya viví, ya experimenté y ya no hay nada que quiera más. Llegué a donde quería y está todo bien. Todas las edades tienen su belleza, cada edad que vas pasando tiene un encanto especial y no sabés qué feliz estoy a mis 70 años: soy respetada, se me considera, se me acepta, se me aplaude… ¿Qué más le puedo pedir a la vida?

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