Rodrigo Díaz y su carta de despedida a Ricardo Fort - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Rodrigo Díaz y su carta de despedida a Ricardo Fort

En medio del dolor y sin haber podido estar presente en Buenos Aires para decirle adiós a su pareja, el joven le dedicó unas conmovedoras palabras. El texto completo.

La carta de despedida de Rodrigo Díaz a Ricardo Fort

La sorpresiva muerte de Ricardo Fort caló hondo en sus fans, sus afectos y en su última pareja. Luego de haber estado internado a causa de sus fuertes dolores sumados a una fracturado de fémur, el cuerpo del mediático empresario no soportó más y se produjo el triste final. A pedido de su familia, no hubo velatorio y sus restos fueron inhumados en medio de un estricto control de las personas autorizadas para acceder al cementerio privado de Pilar. Rodrigo Díaz, su última pareja, no pudo hacerlo: se encuentra en Miami, en plena producción de un disco. Y como contó en Intrusos en medio de un desconsolado llanto, optó por cumplir el deseo de su novio, quien quería que grabara ese material por el que tanto luchó.

Al no poder despedirse de su pareja personalmente, el joven cantante decidió compartir una conmovedora carta, reproducida a continuación:

No existen palabras para describir la enorme tristeza que siento hoy. Cómo le explico al corazón que ya no estás. Será muy difícil vivir sin vos y tu extraña forma de amar. A veces la muerte llega sin avisar, tomándonos por sorpresa, dejándonos sin aliento, con un profundo dolor y unas ganas enormes de decir adiós. Me hubiera gustado mucho poder despedirme y estar a tu lado. Pero hoy me encuentro en donde vos querías: intentando cumplir un sueño, reprimiendo mis ganas de volar a darte un último beso, pero mi presencia junto a tu cuerpo no te traerá de vuelta, por eso decidí quedarme y terminar lo que empecé. Descubriste en mí lo que nadie había visto antes, me diste las alas para que pueda volar solo, creíste en mi, me alentaste y me apoyaste como lo hubiera hecho un padre.

Sólo espero no defraudarte. Fueron casi dos años el tiempo que compartimos, pero tan intenso y alocado que pareció una vida entera. Fue corto tu paso por esta vida, pero creo que todos aprendimos algo de vos: que todo imperio puede ser derrotado por más rico y fuerte que sea, que el dinero no sirve de nada cuando hasta tu propio cuerpo te traiciona y que la vida es demasiado corta como para preocuparse por el que dirán. Realmente viviste a tu manera y a veces fue difícil entenderte, pero Dios sabe cuánto te ame.

Nadie pudo comprender, ni imaginar el inmenso dolor que había en tu interior. Hubiera sido mas fácil entender tus caprichos y locuras si todos hubiéramos sentido un poquito de tu pesar. Sólo espero haberte amado lo suficiente y haberte hecho feliz al menos una cuarta parte de lo feliz que me hiciste vos.


Será muy difícil vivir sin tu presencia, podrán amarte u odiarte pero para nadie resultaste indiferente, solo espero que te recuerden como la gran persona que fuiste, el verdadero Ricardo Fort, el que ayudaba, el que soñaba, el que intentaba ser feliz. Ojalá el mundo entero descubra que tu verdadera fortuna fue tu corazón

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