El Puma Goity y un desopilante accidente en el teatro: ¡le "pegó" a un actor y lo hizo llorar! - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El Puma Goity y un desopilante accidente en el teatro: ¡le "pegó" a un actor y lo hizo llorar!

Goity hizo un ritual de costumbre antes de salir a escena, pero el cálculo salió mal y terminó asustando a uno de los más pequeños del elenco.

"Yo arengo y digo: ¡vamos a dejar todo, la gente vino a vernos, no los vamos a defraudar!'. Algunos se asustan, como los niños sobre todo. Entonces yo hice esto de pegar en el pecho y le pegue un manotazo que pobrecito... Lo tuvimos que sacar del decorado”.

Gabriel “El Puma” Goity contó una tragicómica situación que vivió antes de salir a escena en Los locos Adams cuando quiso arengar al elenco con una cábala proveniente del rugby que terminó mal… ¡bastante mal!

“Se me fue la manito”, afirmó el actor durante una entrevista en Desayuno Americano. ¿Qué hizo? Le pegó fuertemente a uno de los chicos del elenco… ¡y lo hizo llorar!

“Yo traigo las reminiscencias del rugby. En cualquier deporte, como en el rugby, la costumbre es juntarse antes de salir al partido y arengarse. Yo esto lo llevo siempre al teatro, a veces me resulta difícil con los bailarines. Pero lo vamos haciendo.Trato de ponerlo porque es un lindo ritualy a todos les gusta", agregó.

Pamela David le preguntó concretamente qué era lo que hacía. "Yo arengo y digo: ¡vamos a dejar todo, la gente vino a vernos, no los vamos a defraudar!'. Algunos se asustan, como los niños sobre todo. Entonces yo hice esto de pegar en el pecho y le pegue un manotazo que pobrecito... Lo tuvimos que sacar del decorado”, contó con humor.

Venía la música y el chico estaba llorando. Y pobre santo se quedó llorando. Yo le 'perdoname, por favor', pero no había manera de remontarlo. Yo salí a  escena y empecé a bailar con Julieta y lo miraba al pibe. Me odió y me sigue odiando. Pobre pibe, tiene razón, lo acomodé mal. Lo que pasa es que yo entrenaba chicos de rugby y son diferentes a los de comedia musical, ni mejores ni peores, distintos", concluyó.

El tono del relato hizo a la anécdota aún más graciosa. El Puma sabe hacer reír... ¡y llorar!   

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