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Bendita tú eres, Evelyn

Por Nadia Barreiro. Los (ex) marido y mujer se transformaron en personajes televisivos por excelencia, y ella, en un producto de su propio programa. El rating lo agradece.

La figura de Evelyn en televisión es la de aquella mujer de valores conservadores que “cree en la institución matrimonial”, “en la entrega del cuerpo” cuando se dispone a amar y ser amada, y que sufre por amor mientras su marido hace de las suyas con mayor rapidez.

Empecemos por el resultado antes que por las causas. Bendita, conducido por Beto Casella (y recientemente protagonizado por Evelyn von Brocke) promedia en septiembre los 7.5 puntos de rating, con programas dedicados casi enteramente al mediático divorcio. Cuando Fabián Doman habló en Intrusos sobre la separación, se alcanzaron los 10.2 puntos, el nivel más alto del ciclo de Rial en los últimos 5 meses.

Esto, de por sí, explicaría la tendencia de cada programa de espectáculo e información general a hablar hasta el cansancio (aunque visto está que no se cansan) de este divorcio, que de novedoso o “anormal” tiene poco y nada. Al menos eso es lo que se ve: una pareja de 20 años de casados decide separarse en los acelerados tiempos posmodernos donde nada dura y todo fluye. Más aburrido y predecible, imposible.

Lo atractivo del caso, quizás, está en los lugares que ocupaban (ex) marido y mujer antes de ser noticia, como la seriedad que ostentaba Doman en C5N o el destape de ella tras la ruptura. El doble destape: primero mostrando todos sus sentimientos y después, todo su cuerpo.

Pero vamos por lo primero. La figura de Evelyn en televisión (hablamos siempre de lo que se ve en pantalla) es la de aquella mujer de valores conservadores que “cree en la institución matrimonial”, en la pareja, “en la entrega del cuerpo” cuando se dispone a amar y ser amada, y que sufre por amor mientras su marido hace de las suyas con mayor rapidez.

De tanto hablar, la flamante soltera terminó transformándose en un producto de su propio programa. Su triste historia rinde y ella se pone al servicio. De hablar del contenido, la panelista, ahora, ES el contenido. Y la ecuación se dio vuelta: el programa de archivo habla de los otros, claro, pero también –y sobre todo- de sí mismo... Hasta que el rating lo acompañe.

Bendita tú eres, Evelyn, entre todas mujeres... panelistas.

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