El gran cambio de Guido Massri: de Amigovios a galán en Miami - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El gran cambio de Guido Massri: de Amigovios a galán en Miami

Empezó su carrera en la recordada tira juvenil y luego trabajó en varias novelas. El chico que a los 30 se fue a probar suerte a Estados Unidos y a mostrar su lomazo, charló con Ciudad.com.

Guido Massri, hará de galán en Miami.

A los 30 años, Guido Massri se decidió, hizo las valijas sin pensar mucho y se radicó en Miami para ser el galán de una nueva novela de la cadena Telemundo y ser parte de un ciclo de "Micro Teatro", con obras de 15 minutos, con un container como sala.

El actor comenzó su carrera a los 12 años, un poco por casualidad, cuando lo eligieron para ser Andy, uno de los protagonistas de Amigovios, una exitosa tira juvenil de los noventa.

Luego Guido no paró. Participó de Como pan caliente, Campeones, Son Amores, Casados con hijos, Don Juan y su bella dama, entre otros programas. También trabajó en teatro clásico y se animó a hablar en neutro para la telenovela Frijolito.

"Me ha tocado hacer de lindo y no tan lindo. En este caso, además de mi trabajo como actor me convocan para la novela en Miami por mi físico también. Ser galán no me parece que subestime a mi actor, es una herramienta más, no dejo de ser actor, bueno o malo, pero actor al fin".

En diálogo con Ciudad.com, el actor contó qué es de su vida en Estados Unidos y mostró fotitos.

-¿Cómo tomaste la decisión de irte a Miami?

-Terminé la segunda temporada de En familia en el teatro San Martín y me convocaron de Telemundo, con quienes ya había hecho Frijolito, que salió para Latinoamérica pero se filmó en Argentina. Estaban interesados en mi trabajo y mis proyectos en Buenos Aires eran para mitad de año así que, me vine para acá hace una semana y en mayo ya empiezan las grabaciones de la novela. Nunca había vivido afuera por trabajo, pero me encanta porque combino viajar y trabajar, que es lo que más me gusta. Además, me sirve para abrirme en los mercados, trabajar en Telemundo está muy bueno para mi carrera.

-¿Te fuiste solo o acompañado?

-Estoy soltero, me vine solo. Tengo amigos y amigas mexicanos, actores y actrices y estadounidenses. Pero de Argentina me vine solo, con toda la expectativa. Me instalé acá en un departamento y ahora estoy aprovechando la ciudad, las playas, es muy linda la vida acá.

-¿Cómo fue la experiencia de trabajar, nada más y nada menos que en el teatro San Martín?

-Fue grandioso lo del San Martín. En Familia, de Florencio Sánchez, es un clásico, fui dirigido por Eva Halac, a quien admiro mucho y con quien veníamos de hacer temporada en Adiós muñeca con Vanesa González y Nacho Gadano. Fue una experiencia buenísima.

-Ahora vas a hacer algo totalmente distinto, un galán que habla en neutro. ¿Cómo lo vivís?

-Ja, ja. Sí. Tengo que hablar en neutro, el acento argentino es una traba para trabajar acá. En Frijolito ya hablé en neutro, es divertido. Me lo tomo como un juego. Y con respecto al galán... viste cómo es esto, la imagen es muy importante en la TV y el espectáculo. Me ha tocado hacer de lindo y no tan lindo. En este caso, además de mi trabajo como actor me convocan por mi físico también. Ser galán no me parece que subestime a mi actor, es una herramienta más, no dejo de ser actor, bueno o malo, pero actor al fin por hacer personajes que sumen en lo físico y estético. Esto es un negocio. Mientras se me considere para personajes comprometidos como siempre, me causa gracia y me divierte el mote de "galán", no me molesta.

-¿Cómo recordás tus inicios en Amigovios?

-Arranqué ahí, le tengo mucho cariño, pero ¡pasaron 18 años! Ahora tengo 30. Fue todo medio por casualidad. No consideraba ser actor y acompañé a dos amigos y me incitaron a hacer el casting. Finalmente lo hice y quedé como protagonista de Amigovios.

-¿Qué tiene de positivo y de negativo haber empezado a trabajar de tan chiquito?

-Sin duda el balance es más positivo que negativo. Haber trabajado de tan chico me da la madurez para entender cosas dentro del medio. Si trabajara hace un año estaría mareado con todo. Me hizo relacionarme con gente adulta, con la popularidad, salir en revistas, firmar autógrafos, eso para mi cabeza fue una maduración más rápida. Negativo no le encuentro nada, aunque si me pongo a pensar más profundamente, hubiese optado por empezar más tarde para tener una vida más “normal” en la adolescencia. Como conclusión estoy contento porque pude encontrar mi vocación de muy chico y seguir trabajando.

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