La tele que no miramos - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

La tele que no miramos

Detrás del bullicio de los éxitos mediáticos, se ocultan otros sucesos de la tele "made in 2011" que, silenciosamente, se impusieron en la pantalla chica. Aquí, los ciclos que la rompieron con bajo perfil.

Los unos y los otros, se impuso como lo más visto de la pantalla de América.

Generalmente, en los programas donde se comentan las noticias del espectáculo (es decir, casi todos), tanto el “chimento” como “el archivo” se volvieron una herramienta fácil para muchos productores de tele. Quizá por eso, verdaderos éxitos no reciben ni elogios ni críticas, a pesar de ser muy seguidos por el público.

Algo de esto se notó con el levantamiento o cambios de horario repentinos: Supertorpe, Pasionne, Todas a mí, El debate de Gran Hermano, Demoliendo Teles, Vindica, Un Mundo Perfecto, entre otros. Muchos televidentes se quejaron por “el maltrato”, pero a la tele no le importó. Sólo se persigue el bendito rating.

Y es lógico: la TV no vive de otra cosa que no sea la publicidad y los números que proporciona IBOPE. Por otra parte, ciclos que si tienen el apoyo de las mediciones no merecieron mayores comentarios o repercusión mediática. Uno de estos casos es el de Los unos y los otros, conducido por Andrea Politti, que se supo imponer como un verdadero éxito, convirtiéndose muchas veces en lo más visto de la pantalla de América. Y gran parte de ese mérito (más allá del intenso trabajo de producción) es la ductilidad de la conductora, que tiene la capacidad de abordar temas fuertes desde la profundidad, con ironía y sin aburrir.

En la Televisión Pública, en tanto, es meritoria la repercusión de Cocineros Argentinos, un envío de recetas comandado por un grupo de profesionales, y que arrancó recorriendo el país para rastrear secretos culinarios. Así, desde 2009, se consolida como una de las joyitas de esa pantalla, con mediciones que superan a casi todos los demás… y sin hacer ruido.

Los intentos de calidad de Canal 9 no rindieron, como Televisión por la inclusión (unitario de Claudio Villarruel) o Los Sónicos (de GP), con grandes actores, una estética inusual e historias originales, que sin embargo pasaron absolutamente inadvertidos para la planilla y los medios. El fuerte del canal siguen siendo las novelas mexicanas y los noticieros. Con una programación ecléctica (mayormente importada), la señal se mantuvo en los 5 puntos habituales de promedio durante el año, sin ningún ciclo que logre liderar la franja.

Por el lado de Telefé, la emisora atravesó su año más duro en materia de rating. Las estrellas del canal, en todo sentido, fueron nuevamente Susana Giménez, Marley (con su Minuto para ganar y la reposición de Por el Mundo), y Guillermo Francella, de la mano de ese genio llamado Juan José Campanella. Tanto El Elegido como El Hombre de tu vida, despertaron fanatismos inusitados. En el primer caso, el rating no acompañó del todo pero sí la excelencia a todo nivel. En el segundo, se conjugó todo: no sólo fue un suceso para esa emisora, sino uno de los programas más vistos del 2011. En cuanto a otras apuestas del canal, como GH2012, Supertorpe, Cuando me sonreís o Sábado Bus, los números no acompañaron.

Por último, en El Trece el rendimiento fue parejo, ciclos muy populares como ShowMatch, El puntero, Los Únicos, Herederos y Este es el show, se impusieron sin inconvenientes. Pero también habría que destacar los éxitos que lograron Claribel Medina y Guido Kaczka, pidiendo pista en las temidas tardes del canal del solcito, o Mariano Iúdicacon La Cocina del Show, manteniendo altos niveles de audiencia en el único programa ómnibus de la actualidad.

Hoy por hoy, el rating se volvió tema habitual en los hogares y se comenta si un programa le gana a otro en diversos ámbitos. Sin embargo, en silencio, sin ser “tema” para los medios, muchos conductores y programas se consagraron gracias a quien siempre sigue  mandando: el público.

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