El síndrome de la fama prestada - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El síndrome de la fama prestada

En la cresta de la ola del rating, abrazados por la popularidad de Marcelo Tinelli, los integrantes de nuestra bendita farándula suelen marearse. Cuáles son los premios y castigos. Los casos Graciela Alfano, Adabel Guerrero y más.

Adabel Guerrero habla, Marcelo Tinelli escucha. (Foto: Jorge Luengo)

En la cresta de la ola del rating, abrazados por la popularidad de Marcelo Tinelli, los integrantes de nuestra bendita farándula suelen marearse. Desde que tengo uso de razón chimenteril, escucho a varias estrellitas creerse centro del universo y dueños del éxito de ShowMatch. Pero como este negocio –como el público- se renueva, siempre aparecen nuevos personajes más accesibles, dispuestos a ocupar sus lugares.

Los que no entienden el Manual del Mediático serán expulsados del preciado circuito. Se acaban las notas, los canjes, las presencias en boliches, los desfiles, las publicidades y hasta muchas veces, incipientes carreras. Ejemplos sobran, pero ya casi no recordamos aquellos nombres propios, caídos en desgracia.

La regla de oro para perdurar es el control de la exposición, más conocido como cintura mediatica. Muchos rompen esta barrera cuando el humito de la pista tinelliana les invade el cerebro. La decisión de rechazar notas o directamente snobear las fuentes del escándalo, donde antes saciaron su sed, apareja serios inconvenientes. Incluso, hasta el ostracismo.

Desde hace unos días, varios periodistas aseguran que Graciela Alfano pide seis mil pesos por entrevista. Con esa suma en mano, Grace se somete -según la versión- a los estudios televisivos y asegura show completo. La versión no me consta, pero siempre recuerdo una frase que la jurado me repitió varias veces: “Yo solo trabajo para pagar mis expensas”. Cierta o no la información, ya recibió la primera advertencia en boca de Jorge Rial: “En Intrusos no se nombra mas a La Alfano”. Este es el mejor castigo para el famoso creidito.

No circular en los programas de chimentos, es para el mediaticus-adictus una daga ensartada en el corazón. No estar, no aparecer, no ser tema, les corta poco a poco el flujo de negocios y curritos antes mencionado. La Alfano, en temporada marplatense, con entradas a diez pesos en el 2007, no pedía cachet. Sin embargo, no podemos negarle que el Manual del Mediático es ya parte del ADN de la ex promotora de yogures.

Otro caso por estos días es el de Adabel Guerrero. Sin dudas, una de las más talentosas en su rubro, pero bastante lerda para manejar las brasas cuando le queman en sus manos.  La vedette de Excitante se encuentra involucrada en un escándalo con su ex novio y representante, Marcelo Durán, quien le iniciaría cargos por “estafa, robo de documentación, falsa denuncia, calumnias e injurias”.  Ante la repercusión de la noticia, la participante del Bailando eligió dar una conferencia de prensa para aplacar el asedio de la prensa. Nada de notas individuales, nada de móviles y ni se les ocurra un careo. Años atrás, mendigaba por este tipo de situaciones, cuando bailaba detrás del grupo que canturreaba "Laura, se te ve la tanga". Ahora ya es figura y jamás accedería a semejante pedido. Desde que llegó el comunicado, lo único que hicimos los periodistas es reírnos de la ridícula idea. ¡Grave error!

Estos no fueron los únicos, ni serán los últimos episodios. Hernán Piquín, Pedro Alfonso, Tito Speranza, Coki Ramírez y Noelia Pompa son algunos de los debutantes expuestos a la TV devoradora de historias.

Ser buen mediático no es lo mismo que ser una estrella. El buen mediático, sabe que la fama es prestada.

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