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¿Martín Fierro o Martín Plomo?

Son los premios más populares y por ende, los más criticados. Es un clásico cada año: polémicas, ausencias, enojos, papelones, glamorosos y de los otros. Nadie se quiere perder la versión local de los Oscar. ¿Una noche más o una imperdible?

Marley y Susana Giménez, una de las pocas sonrisas que arrancó el Martín Fierro 2013. (Foto: prensa Telefe)

Los Martín Fierro son los premios más populares y por ende, los más criticados. Es un clásico cada año: polémicas, ausencias, enojos, papelones, glamorosos y de los otros. Nadie se quiere perder la versión local de los Oscar. ¿Una noche más o una imperdible?

 

EL COLÓN
Horas después de la fiesta, conviven dos ópticas muy distintas sobre la utilización de este emblema argentino. Para los televidentes, (con el estreno del maravilloso HD) fue un espectáculo majestuoso. Sin dudas, la transmisión más lujosa hasta el momento. Difícil de superar.

Para los concurrentes y habitúes, fue ardua de soportar. Cinco horas sin un vasito de agua o un canapé. Una tortura para los famosos vernáculos, no muy acostumbrados a estar atentos y ser respetuosos con la ceremonia. En el recinto abundaban las quejas y las ganas de huir, para satisfacer dichas necesidades. De cuarta.

 

LA (DES)ORGANIZACION
La logística para el trabajo de la prensa (que no pertenecía a Telefe) y la seguridad de los famosos, fue indudablemente la página negra de anoche. El auto de Mirtha Legrand fue golpeado por los manifestantes ecologistas y la seguridad brilló por su ausencia. Luego, una joven se coló en la Alfombra Roja, llegó hasta Susana Giménez sin que nadie pueda detenerla. La joven, muerta de risa, salió victoriosa y nadie puede averiguar quién era (mucho menos reprenderla). ¿Y si no hubiese sido una chistosa? ¿Y si el que lograba llegar hasta ahí era un agresor? Mamarracho.

Por otro lado, la patria movilera sufrió la desventaja de no pertenecer. Fueron usados de extras y se la pasaron toda la noche gritándole a los famosos que (en su mayoría) no se acercaban a los micrófonos. Luego, muchas de esas figuras fueron víctimas de la Alfombra Roja discriminatoria, que sólo mostraba a las estrellas del canal.

Tomaron de su propia medicina.

Por último, las ubicaciones dentro de la sala fue otro temita que causó rispideces. Mientras el Mago Sin Dientes se acomodó en un palco, y el Fan de Wanda Nara obtuvo una platea privilegiada; varias primeras figuras no accedieron a los codiciados palcos (con camarines y catering).

 

LA CONDUCCIÓN
Marley es uno de los mejores conductores del país. Se prepara como buen profesional que es, para cada nuevo desafío. Es carismático e inteligente. Sin embargo, anoche le tocó bailar con una fea. Una lenta dirección de cámaras, gags no bien resueltos, poco interés de los famosos (Susana y Campanella, entre otros) y una platea semi vacía.

Resultó airoso, pero no ileso.

 

LOS FAMOSOS: GANADORES Y PERDEDORES
Lanata se llevó la ovación de la noche, tres estatuillas y el repudio de algunos de los Graduados. La ficción arrasó con ocho premios de los mejores rubros, contando el Oro. Su productor (Sebastián Ortega) esperó en un hotel para evitar las preguntas de la prensa sobre Tinelli y Valdés (que igualmente se las realizaron luego). Isabel Macedo y Julieta Ortega fueron de las mejores lookeadas de la noche, y Daniel Hendler y Mex Urtizberea, quedaron de la vereda de enfrente: desalineados y fuera de dress-code.

El intento de ser graciosa de Paola Barrientos fue inversamente proporcional a su talento. Ni hablar de su vestuario, denostado por todos los especialistas.

Marcelo Tinelli se perdió la ocasión de recibir su galardón por ShowMatch (por razones parecidas a las de Ortega). Con las manos vacías se fueron Mirtha Legrand, Santiago del Moro y los elencos de Dulce Amor y La Pelu. Los humoristas de la radio se ausentaron por sentirse outlet, ya que sus ternas fueron grabadas por la tarde. Las nuevas ternas se suicidaron en pleno nacimiento: pasaron inadvertidas.

Los momentos más incómodos fueron para Iliana Calabró y su marido, que tuvieron que soportar los tres discursos de Jorge Lanata, y sus menciones a Fariña, Elaskar y los paraísos fiscales. Pero seguramente todo el sufrimiento pasó luego del merecidísimo homenaje a Juan Carlos Calabró.

El cómico, con 50 años de trayectoria, protagonizó el fragmento más emotivo. Ni el Oro ni el Platino alcanzan para mimar al actor, que alegró a muchísimas generaciones. Aplauso de pie para el querido Cala.

En definitiva, el Gauchito que juega a ser Oscar, y el cabotaje que intenta ser Hollywood, participó anoche, según sus coyunturas personales, de dos fiestas: El Martin Fierro o el Martín Plomo.

¿Vos cuál viviste?

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